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Fotografía / Rayoherald.com

Desaparecidos en combate


Nada, absolutamente nada le ha salido bien al Rayo esta semana. Se suele decir que en cuanto el árbitro pita el comienzo del partido todo se olvida, pero por El Alcoraz pasó un equipo que no ha sido ni la sombra del que dio la cara el domingo pasado contra todo un líder como la Real Sociedad.

Encuentro muy espeso

De inicio Pepe Mel planteó el partido desde la más absoluta normalidad, alineando al equipo médico habitual; volvía Serrano a su posición de central haciendo pareja con Pelegrín y Piti se vestía de corto después de su semana de protagonismo extradeportivo. Sin embargo algo había en el ambiente que dejaba entrever un partido, como más tarde corroboró Mel en rueda de prensa, espeso, muy espeso.

En los últimos años estos dos equipos se han visto las caras cuatro veces y se ha repetido siempre el mismo esquema: victoria por la mínima de los vallecanos, aunque siempre con un «pero». La S.D. Huesca de Calderón planteaba los partidos con sus armas por bandera y las llevaba hasta el final. Al rayo se le atragantaba y conseguía ganar a base de detalles, detalles que hasta ayer valían tres puntos. Tarde o temprano tenía que desviarse la balanza hacia el otro lado, como ocurrió ayer.

Un Huesca con mucho peligro

Ya en el minuto cuatro el Huesca estuvo a punto de ponerse por delante con el gol de la jornada. Camacho pilló adelantado a Cobeño y le lanzó una vaselina que se estrelló en el larguero cuando todo El Alcoraz cantaba ya el tanto.

Con Movilla como amo y señor del medio del campo, y Rafa García de lugarteniente para apagar fuegos, los vallecanos no enlazarón ese fútbol sencillo y de toque que se ve por Vallecas de vez en cuando. Del otro lado, un Huesca hipermotivado desde el calentamiento apostaba por Rubiato arriba y un equipo plagado de hombres que manejaron el partido a las mil maravillas.

Con un enorme Víctor Pérez (ex-compañero de Susaeta en el Alcorcón la temporada pasada), Camacho dando movilidad y un Juanma demostrando lo que «en Vallecas no me dejaron hacer», el Rayo se atascaba en un fútbol que no sabe hacer y con el que sufre en demasía. A todo esto hay que unirle un árbitro tinerfeño con la muñeca ligera que dejaba al Rayo con la defensa mermada a base de amonestaciones: vaya festival del canario con once tarjetas y dos expulsiones…

Este apartado merece una reflexión por parte de Mel, porque ha cogido el Rayo la fea costumbre de llenarse de tarjetas muy pronto en sus tareas defensivas… y lo que es peor, quedarse con uno menos en casi todos los partidos. Si el año pasado era Aganzo el que se ocupaba de calentar al respetable, ayer le tocó el turno a Albacar, que ya a la media hora apuntaba a que podría no terminar el partido.

El Rayo nunca entró en el partido

Hasta el minuto treinta y ocho de la primera parte no se dejaron ver los franjirrojos por el área del Huesca. Fue en forma de diagonal de Piti, de esas que le gustan al diez rayista y que terminan con un zurdazo. Pero no era el día del Rayo… porque hasta el propio Rubén Castro, recibido con aplausos en su vuelta al Alcoraz, tuvo sus más y sus menos con el público en el último minuto de la primera parte, rematando su día horrible con el feo gesto de escupir a la grada.

La segunda parte no iba a dar para mucho en cuanto a fútbol espectáculo, excepto por una falta lanzada de forma magistral por Juanma, que Cobeño tuvo que sacar de la mismísima escuadra.

Mel, harto de no ver nada, se decidió por los cambios a falta de treinta minutos. Como como el día de la Real Sociedad, los sustitutos no empastaron como debieran; la marcha de Movilla y Susaeta por Ángel y Aganzo sólo sirvió para ver en directo el primer gol del Huesca tras una media volea imparable de Víctor Pérez. La salida de Quero para intentar abrir el campo ante una derrota cantada se antojó también infructuosa.

El guión se tornaba en tragicomedia cuando en el setenta y cinco Rafa García se iba a la calle en el carrusel de tarjetas amarillas. Míchel andaba perdido por el medio campo, viendo pasar balones por encima en busca de los puntas, y los aficionados en El Alcoraz hacía la ola en la grada ante la inminente victoria de los azulgranas.

En el ochenta y ocho llegó la puntilla con el segundo gol del Huesca. Pese al postrero gol de Pelegrín en el alargue, con el gol de Robert se acabó la historia de un partido de los más espesos que han disputado los vallecanos en esta liga. Se cierra así un semana maldita con la mente ya puesta en los dos últimos compromisos del año ante dos rivales en racha positiva: Numancia y Salamanca.

Rayo Vallecano: Cobeño, Albacar, Pelegrín, Serrano, Coke, Míchel, Movilla (Ángel, 60´), Rafa G., Susaeta (Aganzo, 63´), Piti (Quero, 68´) y Rubén Castro.

S.D. Huesca: Doblas, Helguera, Dorado, Vicente (Gallardo, 56´), Juanma (Robert, 77´), Rubiato (Iriome, 82´), Camacho, Sorribas, Víctor Pérez, Corona y Echaide.

Árbitro: Sr. Trujillo Suárez, Colegio Canario. Expulsó a Rafa García (76′) por doble amarilla y a Corona (min.90).

Goles: 1-0, Víctor Pérez (66′). 2-0, Robert (89′). 2-1, Pelegrín (92′).

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