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La UD se ahoga en la mediocridad

Refrito de canariasahora.com

El Rayo Vallecano se reencontró con un triunfo que se le negaba en el Teresa Rivero desde el 25 de septiembre, frente a un rival directo por el ascenso, la UD Las Palmas, que sufrió su segunda derrota consecutiva en tierras madrileñas. Tras un primer tiempo para olvidar, dos goles de Albiol, culminando sendas contras, dejaron los puntos en Vallecas.

Primera mitad

Tardaron en asentarse sobre el terreno de juego ambos contendientes. El Rayo dominó el balón en los inicios, aunque sin generar ocasiones claras. La Unión Deportiva intentaba salir con balones largos a la espalda de la adelantada defensa franjirroja, aunque sin conseguir romper el fuera de juego.

A los diez minutos, llegó la primera acción clara de gol, en un balón adelantado sobre Collantes, cuyo remate sutil se marchó fuera. La imprecisión se adueñó del juego de dos equipos que apenas utilizaban el centro del campo.

Hubo que esperar hasta el minuto veinte para que llegara el primer disparo entre los tres palos de los amarillos, cuando Aday aprovechaba un balón suelto dentro del área y su disparo, a la media vuelta, flojo e impreciso, lo atrapaba Alberto sin mayores dificultades.

El encuentro era un cúmulo de despropósitos y un esperpento de imprecisiones, entre dos de los supuestos mejores equipos del grupo. Los futbolistas, más que tocar el balón, lo que hacían era quitárselo de encima como podían. La pelota era maltratada constantemente y sólo encontraba descanso cuando llegaba a los guantes de dos porteros que eran casi dos espectadores más.

A falta de espectáculo sobre el rectángulo de juego, como siempre la nota destacada la protagonizaban los seguidores más radicales del Rayo Vallecano,
que desafiaban al frío con sus cánticos.

El primer tiempo finalizó con una pequeña tángana entre los jugadores de ambos equipos que el árbitro resolvió sin mostrar ninguna cartulina amarilla. Fue un feo epílogo a un primer tiempo lamentable. Tanto Visjnic como Míchel, dos ex jugadores de Primera división de talante ofensivo, se fueron cabizbajos a los vestuarios intentando buscar soluciones a los despropósitos de sus respectivos equipos.

Segunda mitad

El segundo tiempo, por el contrario, comenzó vibrante. Unos y otros salieron dispuestos a lavar su imagen y a golpear primero. Geni, por los locales, mandó un balón al travesaño en un cabezazo en el minuto 55, en la oportunidad más clara del encuentro hasta ese momento.

Míchel decidió mover el banquillo, sustituyendo a Arregui y De Gomar por Palacios y Rodri. Poco después, Juanma botaba una falta que Alberto sacaba de la misma escuadra.

El encuentro se había roto y, aunque seguían presentes las imprecisiones, el choque era eléctrico y movido. Y, sobre todo, con lo que más le gusta a los espectadores: ocasiones de gol.

El partido comenzó a torcerse para los grancanarios en el minuto 63, tras una preciosa jugada de contragolpe en la que Palacios metía un balón en profundidad hacia el desmarque de Collantes quien, solo delante del portero, cedió generosamente el cuero para que Albiol apenas tuviese que empujarlo para abrir la cuenta.

El tanto fue un jarro de agua fría para los visitantes y Visjnic reaccionó retirando a un central, Ione, para dar entrada a un delantero, Alejandro. También retiró a un inédito Marcos Márquez, más preocupado de meterse en peleas absurdas que en participar en el juego, incorporando a otro fruto de la cantera del Atlético de Madrid, David Rodríguez.

En el minuto 74 llegó la polémica. Alberto salió a por uvas ante David Rodríguez y arroyó al delantero talaverano; el colegiado señaló la falta y mostró la cartulina roja al portero, pero rectificó a instancias de su asistente, que mantenía el banderín levantado señalando posición antirreglamentaria del atacante. El banquillo canario protestó airadamente una decisión que les perjudicaba de forma notable.

Visjnic se vio obligado a retirar a Juanma, lesionado en los minutos finales. A falta de seis minutos para el final, Alejandro tuvo el empate en sus botas; recogió un balón bombeado al área y se plantó ante Alberto, pero el meta franjirrojo cerró bien los huecos y evitó el gol.

El Rayo, desde su tanto, se había limitado a esperar su oportunidad, jugando con comodidad ante un adversario que no inquietaba demasiado. La UD Las Palmas jugaba con la defensa muy adelantada y provocaba constantes fueras de juego de los delanteros locales.

Pero, en el 86, Albiol conseguía burlar la arriesgada táctica y lograba la puntilla para los de Gran Canaria, que ya bajaron los brazos y sólo esperaron a que el árbitro señalase el final del partido.

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