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Leganés 1-Rayo 0

Refrito de www.rayovallecano.es

Segunda derrota del Rayo a domicilio en lo que va de temporada en un partido en el que el equipo de Míchel lo buscó y lo mereció hasta el final sin encontrar el premio del gol. Y es que sólo faltó acierto. Míchel comentaba tras el partido del Alcorcón, que el acierto no se puede entrenar y hoy, de nuevo, el gol se volvió a encasquillar y no por falta de llegada.

En la primera mitad ninguno de los dos logró imponer su juego. En un primer asalto parejo los dos equipos se controlaron bien, esperando un golpe desde el acierto en la colocación. Todo pudo cabiar si el palo hubiera rechazado hacia dentro la mejor jugada del partido, cuando ya agonizaba la primera parte.

Palacios rompía con una buena diagonal el balance pepinero en la medular, y se la cedía a Collantes para que aguantara lo justo la carrera de Aridani antes de dar el pase de la muerte a Armentano. Entrenada una y otra vez en Las Rozas salía a la perfección justo hasta el desenlace definitivo en el que la fortuna no acompaño al delantero. El ecuador del encuentro dejaba la sensación de que lo mejor llegaría, como otras tantas veces, tras la reanudación y así fue.

Con la segunda mitad Rodri dejó su plaza a Iván Zarandona en los visitantes, mientras que el Lega confiaba en lo desarrollado para aguantar al Rayo y buscar entre tanto su momento. Y este llegó en el enésimo balón colgado al área por Quero desde la estrategia. Corría el minto 55 cuando Rebollo lograba desviar de cabeza un pase con la fuerza justa que nadie supo adivinar. Por la escuadra e inapelable. Ahí cambió todo.

Y lo hizo porque el Leganés entregó terreno y posesión al Rayo, que se mostró a sí mismo el camino a seguir ante rivales que le esperen por detrás del balón. A veinte para el final Míchel recurrió a la defensa de tres para ir por el partido. La defensa por el ataque bien es cierto que propició dos contras de Rebollo salvadas de forma magistral por el mejor Alberto hasta la fecha, pero no es menos cierto que dejó un dominio abrumador de los franjirrojos hasta el pitido final.

Toque, y control acompañado de desmarque que propició cuatro ocasiones clarísimas que los seguidores rayistas casi cantaron como gol. Pero faltó el casi que marca la diferencia, el que no depende del entreno sino del acierto puntual.

Al final triunfo del Leganés, por cierto de forma muy similar al de la temporada pasada que da oxígeno a los de Luis Ángel Duque a costa de un Rayo que cayó pero que fue fiel a su identidad. Como decía Guardiola en este canal, `saber a lo que se juega en este deporte es la base de todo`. El domingo espera el Atlético de Madrid.

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