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El modesto Negreira es el nuevo Compostela

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Hace diez años el Compostela, en la temporada del doblete del Atlético, se proclamaba subcampeón de invierno en Primera. Ahora, añorando las tardes de gloria de antaño, es un equipo más de la Regional Preferente gallega. A 20 kilómetros de Santiago, otro club ha recogido parte del testigo de la entidad blanquiazul. Se trata de la SD Negreira, un conjunto modesto, cuyo hábitat natural siempre habían sido las categorías regionales pero que la campaña pasada sorprendió a todos clasificándose para la fase de ascenso a Segunda B y colándose en la categoría de bronce del fútbol español.

Hasta 14 futbolistas, además del entrenador Gelucho y del preparador físico Saúl, pertenecieron al «Compos», aunque sólo dos de ellos, Roberto Feáns y Uxío, llegaron a jugar con asiduidad en el primer equipo cuando estaba en Segunda. El resto se quedaron en el filial o en el juvenil. «Hemos tomado el relevo en cuanto a aglutinar futbolistas con un pasado común pero, a diferencia del Compostela, en Negreira no existe casi el fútbol base», explica Gelucho, que vive su quinta campaña en la entidad, las dos primeras como jugador y las últimas como técnico.

El entrenador jugó con algunos de sus pupilos, como Roberto Feáns y Pibe, en el Compostela. Con otros, como Adrián y Óscar Vidal, compartió vestuario en el Negreira y ha sido el responsable de que se hayan ido incorporando ex blanquiazules al actual proyecto, como Toja, Roberto Piñeiro y Jacinto, los últimos en llegar en la presente temporada.

Entrenar, un problema

El Negreira no tiene un sitio fijo donde poder preparar sus partidos. «El problema más grande que tenemos», relata Gelucho, «es el de los campos de entrenamiento. Dos días a la semana vamos a Calo, donde hay un campo de hierba artificial que alquila el club. Los jueves trato de hacer el partidillo contra algún adversario en su terreno de juego para solucionar ese día el problema. Y otro día entrenamos en nuestro estadio, el García Calvo, aunque con precaución para no machacarlo mucho», explica el entrenador gallego.

Gelucho, que sólo jugó con el primer equipo del Compostela en un partido de la Copa del Rey, tiene «malas sensaciones» cuando regresa a San Lázaro. «Hemos entrenado allí algunas veces y da pena ver todo descuidado, el campo abandonado, vallas rotas y oxidadas…», comenta el técnico del Negreira con cierta nostalgia.

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