Principal > General > Iriney, del Amazonas a Primera

Iriney, del Amazonas a Primera

Refrito de El Correo Digital

Nació en la selva brasileña. En el Amazonas, donde, según él, sólo los más fuertes sobreviven. Desde pequeño soñó con el fútbol, con llegar a ser una estrella de este deporte a nivel mundial. Ha iniciado la senda. De momento ya ha llegado a Primera, al Celta, pero el camino de Iriney ha sido escarpado. «En mi pueblo no había salida. Si quieres ser profesional te tienes que ir a Sao Paolo», rememora el medio brasileño.

Y fue lo que hizo. A los 15 años se marchó junto a una de sus hermanas de su Humaitá natal. Allí no se estaba mal. «Con poco se puede vivir. La vida es simple, sencilla. No hay necesidad, porque la naturaleza te da lo básico, aunque te lo tienes que buscar», explica. Interiorizó ese espíritu de supervivencia que le hace luchar en cada entrenamiento por la titularidad.

Este carácter le ha permitido avanzar, labrarse un nombre. Pero le costó. Nada más llegar a Sao Paolo vino a España para probar con el Atlético gracias a la intermediación de Luis Pereira, mítico central rojiblanco. Le salió mal. «No fue nada fácil. Era invierno, era joven, el clima… extrañaba Brasil», recuerda el celeste que, ahora, sin embargo, está plenamente integrado: «Me gusta mucho la forma de vida. El verde del paisaje…».

Tuvo que volver a Brasil. Entonces le fichó el Sao Caetano. Aquel equipo que, en 2002, estuvo a punto de ganar la Copa Libertadores. Los problemas surgieron una vez más. Los jóvenes no eran del gusto del entrenador. De nuevo, gracias a su trabajo, salió adelante. «La ilusión no me faltaba. Por eso, en cada entrenamiento, en cada pachanga, daba lo máximo de mí y, al final, tuve la recompensa», se felicita el jugador, que secó a Robinho cuando se enfrentaron.

Éste y otros méritos le sirvieron para que Fernando Vázquez se fijase en él. Era enero de 2003. El día que llegó a Barajas, el Rayo Vallecano destituía al técnico. «Fue un palo». El gallego, sin embargo, quedó prendado de este volante. Le quiso para el Valladolid y, por fin este verano, le ha fichado para el Celta, donde se ha ganado un puesto de titular. «Estoy encantado. Le tengo que dar las gracias», reconoce Iriney.

No se olvida, sin embargo, de su Humaitá. La visita cuando puede. «En Navidad voy seguro». Allí, el alcalde ha bautizado un gimnasio con su nombre. Dona material deportivo, ayuda a los niños con deficiencias, da conferencias… Es el ídolo. «Me quieren mucho porque soy el único que ha logrado triunfar». Con el trabajo como base, espera que el siguiente paso sea la selección brasileña. «Es muy difícil estar en el Mundial de Alemania, pero quién sabe en el de 2010…».

<