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Azul oscuro, casi negro

Tengo una pasión enfermiza por las equipaciones de fútbol. Me pasa desde pequeño. Era el único que llegaba al patio del colegio con dos juegos de chapas distintas porque pocas veces sabías a quién te tenías que enfrentar en el recreo.

Ya con mis treintaitantos largos me sigue pasando lo mismo. Al principio de cada temporada reviso por mero placer las equipaciones de los equipos a los que se va a enfrentar el Rayo.

En Segunda B se puede uno encontrar más complicaciones, pero en el fútbol profesional es bastante más sencillo. Muy a mi pesar pienso que este ejercicio nadie lo ha hecho este año en el club.

Ya me dirán ustedes si no. En un estadio tan coqueto como el Helmántico se presentó el Rayo con una combinación estrafalaria de primerasegunda equipación que a mi juicio atenta contra el buen gusto y que apenas se identifica con la afición.

La razón argumentada por el árbitro -muy discutible, como siempre- fue «coincidencia de colores». Digo que es discutible porque en el Valencia-Real Madrid de ese mismo día, con la misma situación, al Madrid se le permitió jugar completamente de negro; ya saben como son los señores del pito.

¿Coincidencia de colores?, ¿Y la tercera equipación?, se preguntará el profano -en este caso fue una pregunta real de un compañero del Adelanto de Salamanca-. Pues como el título de esa película: Azul oscuro, casi negro.

Y es que habiendo siete colores en el arcoiris y 32 millones en cualquier paleta, este año parece que se ha decidido que es mejor vestir feo que tener un rojo, un verde o un naranja claramente distinguible. Bueno, asumo que es cosa de vender, porque no me entra en la cabeza tal desproposito, sobre todo cuando la camiseta azul apenas se ha visto esta campaña.

Lo del color va en gustos, claro está, pero una tercera camiseta al menos tiene que desempeñar la función casi única para la que existe: estar seguro, seguro, seguro [pongan aquí todos los «seguro» que quieran] de que se evita la coincidencia. Punto negativo para el Fashion Manager del Rayo, sea quien sea.

Cosas del marketing, supongo

Afortunadamente el caso del Salamanca se solventó improvisando -como ocurriera con las niñas ante el Bilboko en Lezama-, pero estas cosas de marketing pueden llegar a pasar factura en lo deportivo.

Parece una tontería, pero piensen lo que ocurrió ante el Castellón en Castalia. Pese ser el equipo local, cambió su equipación habitual y formó de azul por cortesía con el Rayo, al presentarse los vallecanos con su terna blanca, negra y azul oscuro, casi negro.

Este detalle no gustó en absoluto a la afición. La hostilidad contra los jugadores rayistas fue permanente durante los noventa minutos. Más presión de lo normal, completamente innecesaria. En esos casos las faltas son más faltas, los penaltis son más penaltis y los goles son más goles.

Imaginen esta misma situación en el último partido de liga, jugándose el ascenso; cualquier forofo vería en eso un punto de dejadez y de falta de respeto a sus colores, así que a gritar más fuerte contra los visitantes!!

Afortunadamente, ese día el Castellón no le sacó los colores al Rayo, pero más le hubiera valido, al menos para vestir de rojo este fin de semana en Salamanca. Si Christian Dior levantara la cabeza…

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