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El mejor entrenador de la historia


Así como lo leen. Ni García Verdugo con el primer ascenso, ni Felines con el segundo, Camacho, Paquito, Juande Ramos, Manzano, Pepe Mel, ni Sandoval. El jueves 29 de mayo de 2014 se cumplirán 90 años de institución rayista y aún así le quedará más de 1 año para acabar su contrato. Él es, ha sido y será Paco Jémez. Con él se logró la mejor clasificación de la historia y el milagro de esta después de estar desahuciados con 16 puntos al acabar la 1ª vuelta.

Su primera temporada será recordada para siempre con cifras mareantes: 53 puntos con 16 victorias, 5 empates, 17 derrotas, 50 goles a favor y 66 en contra, peleando por la plaza UEFA hasta el final, siempre lejos del descenso y con un equipo lleno de retales. Si la pasada campaña fue para no olvidar, la 2013-14 es para salir a hombros por salvarse un mes antes de acabar la liga: 43 puntos, 13 victorias, 4 empates, 21 derrotas, 46 goles a favor y la lápida de los 80 goles en contra…pero con el valor añadido de los 27 puntos hechos en la 2ª vuelta.

Para el recuerdo las goleadas, los cambios de estilo, los centrales, los no centrales, los extremos, la eclosión goleadora de Bueno, Larrivey, el compromiso de Ze Castro, Falque en la banda, Rochina en la otra y una larga retahíla de jugadores desaprovechados o no-aprovechables como Rodri, Galeano, Mojica, Nery Castillo, Cueva, Perea, Embarba y un largo etcétera.

Paco apostó por el Rayo y el Rayo apostó por él. Él se quiso quedar y el Rayo quiso que se quedase, él pidió dos años y el Rayo aceptó dos años, él pidió un sueldo y el Rayo le dio ese sueldo, él firmó por el Rayo y el Rayo se blindó con 6 millones de euros de cláusula de rescisión.

Hasta aquí todo muy bonito: El Rayo sigue en 1ª División por 4º año consecutivo, los jugadores se promocionan, la grada canta la vida pirata y colorín colorado hasta que el “mejor entrenador de la historia” decide romper la baraja y hablar de “sensaciones”.

No se confundan. Nada ha cambiado en el Rayo Vallecano de siempre. Seguro que desde un ya lejano 1924 en la Calle del Carmen: Presupuesto bajo, 18 jugadores nuevos si no más, proyecto complicado con el único objetivo de la salvación. Exactamente lo mismo que cuando se fue Sandoval, lo mismo que cuando Paquito dijo que no seguía después de ascender, lo mismo que Camacho cuando vio la que se le venía encima. Así es el Rayo Vallecano.

Salir la noche la “salvación” a los medios a contar que es un problema de “sensaciones”, que ahora mismo “estoy más cerca de irme que de quedarme”, “ya sé que el Rayo es muy humilde pero no veo que haya una mejora deportiva” o “no tengo fuerzas de encabezar un nuevo proyecto” no es más que una salida de pata de banco más de un club donde no hay día que no huela a rancio, donde la noche del fin de la liga salgan a la luz peleas en vestuario, cosas raras y un sinfín de historietas para no dormir.

Me da mucha pena que todo se enturbie, que no se disfrute apenas nada, que no haya 14.000 socios, que el Estadio se caiga a cachos, que Paco se quiera ir con contrato en vigor, que nadie diga “aquí me quedo”, que algún día se volverá a la 2ª B y nos acordaremos lo bien que lo pasamos en 1ª División, ese lugar en el que estuvimos y no nos dimos ni cuenta.

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