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Héctor Sánchez / Rayoherald.com
Héctor Sánchez / Rayoherald.com

Sin motivación, sin gasolina

Los equipos que llegan a final de temporada con el objetivo conseguido reflejan en su juego una carencia de estrés en el rendimiento individual que se proyecta al conjunto. El nivel de activación de cada grupo es influenciado por las necesidades propias de su situación. El Villarreal jugando en casa y con la ambición de tener opciones europeas afrontó el partido del sábado con una dosis extra de motivación.

De inicio, la idea clara de Marcelino para contrarrestar el juego de posesión del Rayo fue presionar arriba. El objetivo era recorrer el menor espacio posible entre el inicio y la finalización de la jugada. Un hecho, que sumado a una ágil recuperación de balón, se convirtió de manera frecuente en una contra peligrosa para el Rayo Vallecano. Los hombres de Jémez intentaron realizar una presión similar, pero se vieron superados a todas luces por la intensidad del juego amarillo.

Los problemas estructurales del Rayo Vallecano se dejaron ver en la salida de balón. La dificultad de Rubén a la hora de iniciar el juego en corto generó una incertidumbre defensiva potenciada por la recuperación inteligente del rival. Por el contrario, el Villarreal facilitó la profundidad ofensiva con una correcta distancia entre líneas y una buena predisposición a realizar apoyos efectivos. La sucesión de fallos rayistas contributó al abultado resultado final.

Además, imprevistos como la lesión de Borja López y la expulsión de Arbilla obligaron a cambiar posiciones y terminaron por desajustar el sistema táctico dispuesto por Paco Jémez. De nuevo la inestable línea defensiva -unida a la incapacidad del equipo para recuperar rápidamente espacios en los repliegues- superó en todo momento al meta Rubén. La falta de juego por banda también obligó a limitar la progresión por la medular, complicando la llegada de balones precisos a Joaquín Larrivey.

En resumen, acertado planteamiento de Marcelino García Toral buscando la efectividad en la recuperación de balón y las peligrosas contras, argumentos suficientes para anular al rival con auténtica facilidad. En el lado del Rayo Vallecano quedó patente como la consecución de errores individuales se origina debido a la escasa concentración de los mismos obviando pautas básicas como la comunicación y la creación de posibilidades de pase. De todo mal partido se sacan conclusiones positivas: la detección y corrección de errores serán el fundamento para la implicación individual en el último partido en casa ante el Getafe.

Vanessa Niño (@Neskavk) es una vallecana de pura cepa, Técnico de Sonido, Entrenadora de Fútbol y Técnico Superior en Actividades Fí­sicas y Deportivas. Actualmente trabajando en Telemadrid y entrenando en el Vallecas C.F. Rayo Herald quiere agradecer su participación como colaborador habitual en este diario.
1 comments
RV1969
RV1969

Pues si, una de mis conclusiones es que deberían jugar gente que tenga ganas de hacerlo y lo haya trabajado en los entrenamientos, darle otro aire al equipo ya que el objetivo está cumplido intentando planificar un poco el futuro inmediato; Cobeño, Seba, Longo, Rat...

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