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El efecto minuto 24


Soy un romántico. Un pirao. Un amigo de las causas imposibles. Un vamos a intentarlo aunque no salga. Estoy tan acostumbrado a perder que me excita el riesgo de soñar con una victoria improbable. He dormido poco, muy poco. Hacer por la radio una remontada del Rayo Vallecano supone tal subidón de adrenalina que anoche a las 4 de la mañana tenía los ojos como platos, y en lugar de ovejitas contaba Buenos, Larriveys, Rochinas y Rats. Y como sé que muchos de los que estáis leyendo estas líneas sentís y pensáis exactamente igual que yo, os voy a pedir una cosa. Que me ayudéis a convertir este sueño en realidad. Que entre todos hagáis posible esta locura. Esta bendita locura que os voy a contar.

Rayo Vallecano – Almería. 18.24 horas. Minuto 24 de la primera parte. Y comienza el gran bufandeo de los miles de rayistas que abarrotan Vallekanfield. ¿Os imagináis la fotografía? ¿La visualizáis? Cada hincha con su bufanda. El estadio rugiendo. Los futbolistas asombrados. Las radios transmitiendo el espectacular sonido y contando con asombro el nuevo efecto. El efecto “Minuto 24”. Molaría, ¿no? Pues activa esta cadena, cuéntaselo a tu colega que no tiene Twitter, a tu vecino del barrio que nunca lee a Blas porque (con buen criterio) no le gusta, a tu padre, a tu abuela, que quizás no sabe ni lo que es Internet. ¡A todos! Qué se corra la voz. Sería orgásmico.

La fábrica de sueños del Rayo Vallecano y del rayismo ya se ha activado. La comunión jugadores – hinchas es un hecho. Y vosotros sabéis mejor que yo que llegados a este punto la franja es imparable. El efecto “Minuto 24” sería una forma de agradecer el compromiso de los últimos partidos. Existen muchos motivos para llevar la bufanda al estadio, para sacarla de aquel cajón perdido, para comprarse una nueva, o incluso para pedirle a algún familiar habilidoso que te haga una de esas de lana, las chulas de verdad, las que tienen solera. Pensadlo. Con el bufandeo Razvan Rat fliparía. Y el nuevo ídolo del rayismo, el sensible (Oh) Larrivey soltaría un par de lagrimitas.

Y se lo merece Rochina por su zurda de genio. Y Falque por sus últimas funciones. Y Tito porque es él y 10 más. Y Gálvez + Ze Castro porque han formado una sociedad cojonuda. Y Saúl porque es el mejor futbolista del Rayo esta temporada, y además no le da la real gana bajar a Segunda con este equipo. Y Trashorras porque luce un brazalete de Primera. Y Bueno porque lleva 7 chicharros. Y Cobeño porque en la foto del vestuario es el más feliz de todos. Y Paco Jémez porque es hijo de artista, y le pega el Rayo, y está perdiendo años de vida.

Efecto “Minuto 24”. Os lo mereceis todos. Los que vais al campo, los que no tenéis pasta para ir, los que a esas horas estaréis currando y tengáis que vivir el partido por la radio, los que ibais en Segunda B, los que acudiréis a Vallecas por los siglos de los siglos. Y quizás este bufandeo masivo del minuto 24 se instaure como una tradición definitiva. Y en cada partido los aficionados se pondrán en pie y ondearán su bufanda con una sonrisa contagiosa. Esa sonrisa que sólo puede lucir un hincha de un equipo pequeño. Y puede que en el futuro se hable del efecto “Minuto 24” como algo mágico, comparándolo con otros rituales celebrados en varios estadios del fútbol europeo. Y los cientos de hinchas que viajen a Zorrilla sacarán también su bufanda en el minuto 24. Y los cientos de hinchas que ocupen dentro de poco lo más alto del estadio Santiago Bernabéu rugirán en el minuto 24 ante el asombro del público local. Tremendo, ¿no?

Sólo os pido una cosa. Cerrad los ojos e imaginad ese momento. Vallekanfied ruge, tú mueves tu bufanda, los futbolistas alucinan. Y Larrivey cabecea a la red justo un minuto después ¿Por qué no? ¡Vamos! Difunde esto… que la vais a liar parda.

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