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El Rayo de Paco Jémez


Sí, el mismo que se paseó por el Nou Camp con set a cero en contra; el que ganó en Vigo y Almería; empató en el Villamarín; perdió contra los de Emery sin merecerlo; goleó al Málaga apático de Schuster; se dejó los cuernos contra el Valencia y provocó un orgasmo masivo tras su victoria en Anoeta.

Sí, el mismo que no jugaba ni a las tabas pero tenía posesión a raudales; el que decían que moría en el campo sin perder su identidad; el del juego preciosista y amable aplaudido por tanto periodista ansioso de ver a Jémez en un equipo “grande”; el que jugaba sin Larrivey, sin Rochina, sin Rat, sin Falqué, pero sí con Viera, con Lass e incluso con Adrián. ¡Pues claro que es el mismo! ¿Estáis seguros? ¡Anda ya!

Este Rayo ha visto las orejas al lobo, desde el portero reserva hasta el todocampista recién renovado por el Atlético. Esos barros de tiempos pasados, ojito navegantes, han dejado unos lodos en forma de futbolistas desahuciados como Galeano, Nery Castillo, Cueva y Mojica, pero eso sí, han traído un aire fresco que ahora deja ver un horizonte por delante mucho más claro.

Hasta el propio Paco ha cambiado de discurso puertas afuera y seguramente ha salvado su puesto el día que Rubén empezó a patear la pelota en largo contra el Atlético de Madrid. Casualidades de la vida o no por allí apareció un Ze Castro enorme, un Gálvez en el binomio defensivo apañadito, un Rat veterano incomensurable y hasta un Tito más centrado en sus labores defensivas.

Por el medio ya se gana sin Trashorras ni Baena, con un Saúl de quilates, mientras que lo de Falqué y Rochina es de traca. A su vez Bueno golea siempre que puede y Larrivey se convierte en el ídolo que buscaba Vallekas desde la marcha de Piti. ¡Qué más puede pedir el rayismo de su equipo si hasta se ha visto una foto de vestuario casi celebrando la Champion!

Ahora toca el órdago a la grande y los encuentros de verdad: las visitas de Almería y Osasuna, la visita a Pucela y el encuentro anual del rayismo en el Bernabéu ya con 35 puntos en la buchaca. ¿Por qué no creer en la machada?

El sábado Vallekas volverá a rugir como siempre en el momento más álgido de simbiosis entre equipo y afición, viajará a Pucela en masa y recibirá al Osasuna con la vista puesta en la ansiada salvación. Como nota triste queda de nuevo la falta de sintonía con la directiva para generar masa social. Al menos nos quedará el sueño de ver, aunque sea a base de promociones para abonados, a 14.700 rayistas echando sus bufandas al cielo en el minuto 24 cantando con una sola voz.

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