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Héctor Sánchez / Rayoherald.com
Héctor Sánchez / Rayoherald.com

Continuidad en el esfuerzo para sobreponerse a los problemas

Cuando se enfrentan dos equipos con objetivos muy dispares no sólo hay que enfocar el trabajo de la semana a una buena predisposición técnica individual. La intensidad implicada en conjunto se convierte en la segunda premisa básica para anular el desarrollo rival. La optimización del rendimiento de cada jugador se basa en el trabajo con balón y sin él, marcando los ritmos de juego superiores al rival.

Sacar el máximo partido

A pesar del nivel técnico del equipo rival, si se consigue una superioridad física las opciones de despiste y desajuste contrario se acentúan. En el caso de Rayo Vallecano y Valencia, ambos marcaron una presión individual constante desde el inicio del partido, pero la mejor forma de contrarrestar esa actitud la pusieron en práctica los hombres de Jémez.

La seguridad en los desplazamientos con balón, desmarques de apoyo y ayudas permanentes permitieron salir del acoso rival y posibilitar la profundidad en ataque, creando un ritmo de juego alto que incomodaba al Valencia de forma eficaz. Ninguno de los dos conjuntos estuvo acertado en la distribución de juego en la medular. Por ello tomaron protagonismo los balones laterales y los cambios de orientación constantes intentando descolocar la posición en el campo de los de Pizzi.

El Rayo Vallecano demostró que defensivamente los errores se corrigen coordinando mejor los repliegues, cuidando los espacios a la espalda e inhabilitando a los rivales que buscan la línea que marca tu cuarteto defensivo. Pero sin lugar a duda el jugador que llevo el peso del equipo fue el delantero Larrivey, desdoblando su juego tanto en tareas ofensivas como defensivas. Un jugador que toma protagonismo por ser la referencia del resto y que es capaz de interpretar a la perfección los balones que le ofrecen sus compañeros.

El peligro del balón parado

Ya con un gol en el bote, los intentos de aumentar distancias en el marcador y la necesidad de puntuar de los visitantes se reflejaba en la constancia en los acercamientos, sin excesivo peligro, al área de Rubén. La tensión cuando el equipo rival tiene un jugador menos con la pequeña diferencia de un gol en el marcador se refleja con frecuencia en las faltas. Unos las buscan con insistencia y los otros caen en el error de forma inocente. Por ello la estrategia a balón parado tomó protagonismo, ya que cualquier falta de concentración podía costar muy caro a los franjirrojos. No fue así.

Es obligatorio destacar el trabajo de Zé Castro y la labor de Rubén en su cometido de dirigir al equipo desde su posición. Por otra parte, el regreso de Gálvez al equipo reforzó con su seguridad al grupo y puso un toque adicional de peligro en los lanzamientos de falta a favor. Aún queda mucho camino por recorrer, pero si el Rayo Vallecano plantea los partidos con esta intensidad los rivales tendrán que esforzase al máximo para contrarrestar este juego. La continuidad en el esfuerzo y trabajo son la clave durante un mes de marzo decisivo para posicionarse en la tabla de cara al sprint final.

Vanessa Niño (@Neskavk) es una vallecana de pura cepa, Técnico de Sonido, Entrenadora de Fútbol y Técnico Superior en Actividades Fí­sicas y Deportivas. Actualmente trabajando en Telemadrid y entrenando en el Vallecas C.F. Rayo Herald quiere agradecer su participación como colaborador habitual en este diario.
1 comments
Luminusus
Luminusus

¿Qué alguien me explique como no entramos en champions con este equipo?

Cobeño,Tito,Casado,Arribas,Figueras,Movilla,J.Fuego,Piti,Trahorras,Armenteros,Diego Costa

Lo máscurioso es que nos salvamos en el último minutos por un gol de Tamudo.

Si hubiésemos tenido pasta... con Rubén, Chori, Gálvez o Amat Leo y un par más + Jémez en el banquillo y otra directiva... en fin... la nostalgia me ha invadido :'-)

...Oh Lariiveeey! oh Larriveeeey! Todos queremos que marque Larriveeey!!

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