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Héctor Sánchez / Rayoherald.com
Héctor Sánchez / Rayoherald.com

El silencio de la victoria

El silencio es una de las formas comunicativas -ya sea por el ritmo que implica, por el sentido que genera en una conversación, con tu pareja, en la radio o en el fútbol- más fuerza cobra y que mejor es entendida por el receptor, ya sea oyente o aficionado de un equipo de fútbol, por ejemplo, del Rayo Vallecano. El silencio en un lugar tan ajetreado como Vallecas se pasea pocas veces, pero cuando lo hace, sólo dura unas milésimas de segundo, hasta que se empieza a escuchar una voz desgallitada que proviene del Fondo de Payaso Fofó.

En Vallecas, además de fútbol e historia a borbotones, se palpan los latidos de la hinchada rayista cada vez que se empieza a entonar los primeros versos de La Vida Pirata. Son momentos de congregación de fuerzas, de pasión, de auge, de necesidad de gritar a los cuatro vientos que el Rayo ha conquistado otro botín de tres puntos. Un momento único en el que todo un estadio -ya sean 9000, 3000 o 15000- traga saliva y aporta su voz para que la primera frase consiga hacer vibrar el mismísimo Puente de Vallecas. Ese silencio lo respetan incluso los jugadores en el campo, y a veces pienso que ni al propio árbitro le apetece interrumpir tal momento mágico.

El sábado ese silencio se volvió a escuchar con fuerza. Desconozco si será porque llevaba mucho tiempo sin escuchar retumbar el estadio de la forma que lo hizo -tres victorias en casa en once partidos-, o si por el contrario, será una particular obsesión de admiración hacia una hinchada incansable que ya desde el minuto uno había comenzado a marcar el primer tanto en su particular ‘abordaje’ con el llamamiento “a las armas”.

Pero lo cierto es que no hay nada más bonito para un aficionado del Rayo Vallecano que escuchar ese nanosegundo entre frase y frase, ese silencio ganador que queda resquebrajado con una intensa y perfecta sincronización entre las tres gradas, dispuestas a perseguir el eco que recorre de arriba a abajo La Albufera.

No importa las veces que se repita, lo realmente importante es que tenga el mayor alcance posible y que reconforte a todo aquel que la franja le cruza por algún órgano vital. Es, sin duda, un momento comparable al paso previo de un escalador antes de alcanzar la cima, el último suspiro antes de clavar la bandera de otra batalla ganada. El hermoso instante en el que alzas la bufanda, la empuñas con todas tus fuerzas y juras amor eterno repitiendo aquello de “con la del Rayo una, una nada más”.

Será síntoma positivo si en Vallecas, a partir de ahora, comienza a percatarse de ese momento de silencio, porque será el estado previo a una nuevo triunfo del Rayo: el silencio de la victoria.

4 comments
Luminusus
Luminusus

¡¡No me lo esperaba!! Me has dejado medio llorando en el curro... cabronazo.. eso se avisa... como alguien me vea te mato..

baloo vk
baloo vk

que grande ! a ver si hay suerte y esto lo lee la gente del club y la proxima vez respetan la vida pirata hasta el final y dejan de joder con la megafonia !

brandon
brandon

que bárbaro, cuando leí la parte de “con la del Rayo una, una nada más”., se me salieron las lágrimas y estoy seguro que todo aficionado del Rayo tambien, que grande es este equipo...

rayito veloz
rayito veloz

Que bonito,estoy llorando,como me ha gustado lo que e leido,saludos para todos

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