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Héctor Sánchez / Rayoherald.com
Héctor Sánchez / Rayoherald.com

Una cuestión de responsabilidad

Es incomprensible que un equipo demuestre en un partido que han asimilado los conceptos y en el siguiente caigan en los mismos errores. En esta ocasión la derrota en el Martínez Valero no fue causada por dejadez sino por falta de recursos, despistes y equivocaciones. Independientemente de los aspectos externos que redirigen un partido, los jugadores no pueden permitir que un error por falta de atención les cueste un gol en contra.

La expulsión de un jugador implica un compromiso mayor del resto para cubrir el espacio. La arriesgada decisión del entrenador de reducir la defensa para ganar en carácter ofensivo se torna poco efectiva cuando el resto de los jugadores se predispone poco para su funcionamiento. La falta de colaboración absoluta en defensa fue el causante una vez más de las dificultades del guardameta Rubén. El poco criterio para iniciar el juego volvió a ser protagonista una vez más: lo inesperado de cualquier balón y la poca capacidad de reacción volvieron a causar errores que se pagan muy caros.

En situaciones de duda los entrenadores confiamos en el buen hacer de los propios jugadores. No son maquinas mecanizadas y predefinidas, por lo que deben tomar sus propias decisiones en milésimas de segundo. La posición del Elche fue inteligente: presionar y desestabilizar al rival con un hombre menos aprovechando cada despiste en la zona peligrosa. Su tarea era fácil. La superioridad numérica en el centro del campo era evidente y los espacios generados por el Rayo Vallecano en los costados imperdonables.

La posesión de balón local consiguió -con constantes basculaciones- un desgaste físico y psicológico en el rival, abortando cualquier intención, por leve que fuese, de remontada. A pesar del resultado hay que destacar la actuación de Rubén resolviendo las situaciones complicadas que sus compañeros le ofrecían, salvando como mal menor el golaverage con los de Fran Escribá.

En definitiva., una nueva derrota que hace reflexionar sobre la gran responsabilidad que tenemos los entrenadores en estas situaciones. Las criticas recaen en los cambios, en el sistema táctico y otros menesteres responsabilidad del técnico. Sin embargo, nunca se debe obviar la gran responsabilidad y elevador porcentaje de culpa de los 11 jugadores y sobre todo, de los que quisieron que formaran parte del club. El equipo lo hacen muchos, pero luego dan la cara unos pocos. Trabajo, esfuerzo y refuerzos son sin duda los únicos ingredientes para intentar salir de esta complicada situación.

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