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Fotografía / athletic-club.net
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Cómo ser muy previsible y morir en el intento

Tras meses de duro trabajo llega el final de año y las valoraciones tanto a nivel individual como en conjunto. Lo más practico es medir el rendimiento de un equipo por su posición en la tabla, pero para los entrenadores hay múltiples varemos para analizar el desarrollo grupal.

El elevado número de combinaciones distintas en el once titular sirve como muestra de las carencias del equipo a diferentes niveles. Los fallos continuos y repetitivos a nivel técnico y táctico hacen que un equipo se convierta en previsible. Este hecho facilita al rival lo más complejo de la previa de un partido.

Los de Valverde, bien aleccionados, saltaron al terreno de juego marcando un alto ritmo de juego. Cierto es que es complicado de mantener los 90 minutos, pero a nivel psicológico es siempre motivante. Cuando un equipo que estadísticamente manda en posesión se siente presionado -algo así como que cada jugador tiene una sombra- se provoca un desequilibrio en el dibujo táctico que llega a ser escandaloso.

La defensa del Athletic, plantada prácticamente a mitad de campo y avanzando líneas, cubrió bien todos los espacios y obligó a los de Jémez a retroceder y posicionarse en milésimas de segundo. Por otro lado, la falta de creatividad a nivel ofensivo y la inoperancia en finalización dejaron en mínimas las opciones reales del Rayo Vallecano.

Además, la línea defensiva fue una vez más incapaz de realizar coberturas para evitar la superioridad rival. Una sucesión de errores que se materializaron con un peligro constante sobre la meta de Rubén. Tareas técnicas básicas desatendidas, como que un jugador olvide la dirección del balón dando espalda a la jugada, se pueden resumir en problemas individuales impropios de un jugador de Primera División.

Llegado a ese punto con el marcador en contra, la posibilidad que tenemos los entrenadores de modificar el sistema e intentar reconvertir al equipo en plenamente ofensivo son complejas. De forma acertada o no, los cambios para intentar progresar y crear juego pueden ser contraproducentes, puesto que las perdidas de balón y las contras toman mucho más protagonismo.

En el caso del Rayo Vallecano en la recta final en San Mamés, la falta de reacción y la poca comunicación entre los jugadores generaron demasiados espacios, bien aprovechados por el Athletic. Todo ello, sumado a las malas decisiones de Rubén en la salida del balón, terminó en una situación sin respaldo posible.

La evolución grupal en cinco meses y el desarrollo personal de cada jugador marca a nivel general las carencias evidentes del mismo, con lo que el mercado de invierno apunta como posible solución para cambiar el rumbo del equipo. A pesar de todo, la confianza tanto de uno mismo como del conjunto son la clave para solucionar el problema. Pocos son los puntos que separan a los equipos en la zona baja, y sin duda con trabajo y esfuerzo el objetivo está aún al alcance del Rayo Vallecano. El siguiente episodio será ya el año que viene.

Vanessa Niño (@Neskavk) es una vallecana de pura cepa, Técnico de Sonido, Entrenadora de Fútbol y Técnico Superior en Actividades Fí­sicas y Deportivas. Actualmente trabajando en Telemadrid y entrenando en el Vallecas C.F. Rayo Herald quiere agradecer su participación como colaborador habitual en este diario.
3 comments
Miguel
Miguel

Podemos comprar algo en el mercado de invierno con el dinero que hemos sacado de los abonos, oh wait!

arribadellos
arribadellos

Entre Miñambres y Jémez lo mataron y solito se murió...

jose
jose

Vanessa, si Paco fuera consciente del problema que tenemos con la misma claridad que lo expones, otro gallo nos cantaria. Felicidades por tu articulo, todo lo que indicas en el mismo son los problemas que tiene el equipo y las pocas soluciones que plantea el entrenador. El mercado de invierno ???? no parece que Presa tenga mucha intención salvo que pueda vender a alguno de los que tenemos en la plantilla.Pudo conseguir algún refuerzo antes por la lesión de Sebastian Fernandez y no lo ha hecho. El problema es que los aficionados nos estamos cansando y mira el campo, poco a poco se va quedando vacio, la gente no es tonta y no le gusta gato por liebre pese a que somos una de las mejores aficiones de este pais. Felices Fiestas y ayupa nuestro Rayo.

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