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El vaso medio vacío


Uno abre los periódicos del lunes y entre café y porra sólo lee halagos y más halagos semana tras semana: “Un buen Rayo, un equipo atrevido, un once que te discute la posesión, un Jémez con un estilo de juego muy definido, una propuesta de fútbol agradecida, una escuadra que no regala la pelota, que presiona arriba, que gusta del jogo bonito, bla, bla, bla…”.

El mismo rayista se despierta el mismo lunes y se le atraganta el mismo café frío, la porra ya “chiclosa” y sólo piensa en una realidad abrumadora con pequeñas lunas de miel en el vía crucis de la temporada: “Trece puntos a falta de dos partidos para cerrar la primera vuelta, cada vez más lejos de los 22 que serían el 50% de la probable salvación en 44, goles que se regalan semana tras semana e ineficacia absoluta de los hombres de arriba. Sin más”.

¿Quién tiene la razón?¿El periodismo de “carrerilla” y facilón que solo recuerda la 2ª parte del Rayo en Vallecas contra el Real Madrid y poco más, o el rayista de la calle que sufre cada semana con su equipo oyendo lo de “nos merecemos más o estamos contentos con lo que hacemos”? ¡Qué daño le ha hecho a este Rayo esos aplausos de Ancelotti, madre del amor hermoso!

Qué nadie se olvide que el Rayo estaba eliminado de la Copa del Rey en el minuto 80 del partido en Vallecas contra el Valladolid, que el “sancionable” Lass es de lo mejor que tiene el equipo y menos mal que no valía, que el “desahuciado” Adrián mete dos goles ante el Valladolid y es el único que lleva peligro a la meta de Iraizoz en San Mamés, o que ni Larrivey ni el Nery Castillo son capaces de meter un gol ni al arcoíris.

A esto únanle un estadio cada día más vacío, una crispación social insostenible-insoportable-irremediable y un barrio que le ha dado la espalda al equipo y nadie de la directiva ha sido capaz de darse cuenta…y ahora ya es muy tarde.

Valga como excusa que dos pilares vitales están lesionados (Seba y José Carlos), que el “mejor” Rodri desapareció por otra lesión hace un año, que el Trashorras capitán llega al banquillo por primera vez en toda la temporada, que la sensación es que se ponga en la portería quien se ponga nadie está contento con lo que ve o que al Rayo se le pita fácil, excesivamente fácil.

Ojalá este parón navideño hasta el 29 de diciembre valga para recargar las pilas, más mentales que físicas, porque lo que llega en Reyes es el Villarreal UEFA de Marcelino y a los tres días el Levante de Caparrós. Mientras un Betis que nos regala no ser farolillo y una salvación a sólo dos puntos que ni está lejos ni está cerca, pero por desgracia el rayista tiene el feeling de que este año el milagro es más milagro que nunca aunque Jémez cierre el balance del mejor año en la historia del Rayo Vallecano.

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