Principal > Opinión > Él es el Rayo

Él es el Rayo


Solo en la grada de Heliópolis, entre cientos de asientos verdes, cara al sol en la Avenida de la Palmera y viendo perder a su Rayito. Hasta aquí todo normal. Enfundado en la franjiroja, cazadora dejada a mano izquierda por si vuelve a refrescar, bufanda anudada en la muñeca derecha y gafas que le hacen ser aún más el protagonista anónimo de la jornada. Ahí estaba él.

Ávidos de ídolos anda el once de Jémez, los unos por ser recién llegados y los más porque sí, por eso está la hinchada huérfana de símbolos, de referencias que le hagan creer en que se puede confiar en el 3º milagro en 1ª División.

No se sentó con la Peña Rayista Bus 1, dicen que incluso estaba fuera de la zona acotada para la afición visitante, se lo quiso comer él solo, concentrado, tanto para lo bueno como para lo malo: por el Falqué que no aparece, el Saúl que se multiplica allá donde juegue, el Cobeño del 2-1 y el Cobeño del paradón del 3-1, los gritos racistas del fondo Sur y por fin el Alberto Bueno de la primera jornada contra el Elche, el goleador.

Llegó el alargue de Vitienes y con él la depresión de verlo todo muy oscuro, los fantasmas del descenso y el farolillo rojo de la tabla. Pero no, ahí estaba él agarrado a esa bufanda que todos tenemos, la de los rezos y plegarias, la de Compostela, Gijón, Almendralejo, Benidorm, Puerto de Santa María y hasta Burdeos. Seguro que se aferró a ella, la retorció entre sus manos y miró una y mil veces el maldito marcador del Villamarín hasta que Viera la puso por alto como el último extertor del herido de muerte. Allí un ex rayista como Figueras se hizo pequeño, casi minúsculo, y nuestro rayista saltó de su silla alborozado al remate de Bueno.

Él se hizo el protagonista en el primero de los goles. El futbolista hizo lo fácil y sólo tuvo que empujarla a las mallas, porque el gol lo metió él desde esa curva norte y lo celebró como le salió del alma. Enfrente, al otro lado de la pantalla, miles y miles de rayistas en sus casas vieron al hincha anónimo más feliz sobre la faz de la tierra. Ya en el segundo las cámaras no le buscaron, pero estoy seguro que estaba en el mismo sitio, con su bufanda y la chaqueta a un lado. Va por ti seas quien seas, RAYISTA.

<