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Héctor Sánchez / Rayoherald.com
Héctor Sánchez / Rayoherald.com

Sergio García, el alma perica

Si hubiese que dar una definición de lo que es el capitán de un equipo podríamos citar como ejemplo perfecto y sin miedo a equivocarnos a Sergio García -9 de junio de 1983, Barcelona-. Con 30 años se encuentra en plena madurez futbolística y así lo demuestra partido tras partido en un conjunto muy joven del que ya se ha erigido como líder indiscutible.

Un delantero muy especial

Si necesitas un killer en tu equipo no te fijes en Sergio García, él no sería tu hombre. Y es que si obviamos sus interesantes registros personales en las dos temporadas que permaneció en el Barcelona B hace ya una década, en las que anotó 19 y 15 tantos, el catalán nunca se caracterizó por firmar abultadas cifras goleadoras. Pero este delantero ofrece otras muchas cosas igual de importantes que, desgraciadamente, no quedan reflejadas en las estadísticas.

La primera experiencia de Sergio García fuera del equipo que le vio crecer tuvo lugar en el Levante en 2004. Al conjunto de la costa llegó como cedido esperanzado en poder regresar al año siguiente a un Barcelona que permanecía muy atento a sus progresos. Sin embargo, la por entonces impresionante terna de delanteros del equipo azulgrana, con hombres como Ronaldinho, Messi o Eto´o, le cerró las puertas de “casa”.

No importó. Sergio García había demostrado con creces en ese año que tenía cualidades de sobra para permanecer en primera divisón. El Zaragoza no quiso desaprovechar la ocasión y ató al jugador por varias temporadas. Probablemente en ningún momento el club maño se arrepintiera de su fichaje, puesto que el atacante formó parte de la evolución como plantilla que llevó al Zaragoza a clasificarse para la Europa League. Eso sí, también fue uno más en el descenso al “infierno” en 2008.

Capitán por méritos propios

Pese a ello, el caché de Sergía García aumentó en esas temporadas. Su buen fútbol y el hecho de disputar y ganar la Eurocopa con España tuvieron culpa de que el Betis se dejara casi diez millones de euros en su fichaje. Aunque un destino que parecía gafado le llevó a otro descenso de categoría y a jugar un año completo en segunda con el club andaluz.

Y así es como Sergio García desembarcó de nuevo en la ciudad condal en 2010. En cuatro temporadas ha logrado convertirse en el portador del brazalete y pieza más importante del Espanyol en el terreno de juego, y todo ello con lo que mejor sabe hacer: correr, pelear, sacrificarse y, también hay que decirlo, meter goles.

1 comments
Lumi
Lumi

¡¡Gran anticipo de lo que sucedió!!

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