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El hombre tranquilo

De chándal siempre, sin arremangarse para no perder la compostura, y lejos del estilo Luis Aragonés o Camacho. Mirada al frente, de lado a lado del banquillo dando órdenes, pero siempre con el abrazo sincero, la palmada firme y el agradecimiento al trabajo bien hecho, como tiene que ser.

Pedro acaba un partido, reúne a su equipo sobre el césped y va una por una. Hay palabras para todas, apoyo, confianza y sinceridad por si en algún momento vienen mal dadas. Sabe que está en un momento dulce y se aprovecha de la corriente. Les sale todo, pero se lo merecen.

Así anda por el mundo del fútbol Pedro Martínez Losa, hombre tranquilo y entrenador del equipo femenino del Rayo, casi más pendiente de los despistes y relajaciones de sus jugadoras que de otros aspectos que ya están más que automatizados tras horas y horas de trabajo en la sombra.

Objetivo, traer la Superliga a Vallecas

La historia las debe una. Valdría con repetir los números del año pasado para traerse a Vallecas la primera liga de toda su vida, pero aún le queda ese tono amargo en la conversación recordando el final de liga del año pasado.

Lo reconoce, no le gustó la actitud del Torrejón en el último partido del año pasado con el Levante, y así lo dijo; aseguró que habían aprendido una lección y que no les volvería a pasar; aguantó las lágrimas lo que pudo a la vuelta de Huelva en un ya lejano 20 de abril de 2008 y se sacó una parte de la espina con la Copa de la Reina ante toda la afición y con televisión en directo. Quien le conoce bien dice que no está feliz del todo, que eso no le vale, y que hasta que no sea campeón de liga no estará contento.

El Rayo con él comienza los partidos con intensidad, la pelota es suya y si la quieres ya sabes lo que tienes que hacer…un imposible. El domingo rinden visita a un clásico, el Bilbao y en Lezama, que además viene herido tras haber recibido cuatro goles la jornada pasada y sabe que de perder echaría al traste las pocas opciones que le queden en esta liga.

Saca a once como podría sacar otras once diferentes. Da igual que mande a Jade a la derecha aún siendo delantera como el otro domingo ante el L’Estartit, porque le quedan cartuchos para dar y tomar arriba, tomen nota: Marina, Mari Paz, Soni o Natalia. De la defensa ya ni se habla: balances defensivos, coberturas, apoyos, línea, cierre, marcaje, son conceptos que a otros les sonarían a chino. Aquí ya son habituales.

Un rival respetado

Sabe que la mayoría de los equipos les van a salir atrás, encerrados, esperando alguna contra que les mantenga con vida unos minutos, y eso les obliga a jugar en espacios muy reducidos. «Se entrena como se juega y el Prainsa nos salió rebelde hace quince días y se llevaron otros seis para Zaragoza», recuerda.

«Será porque son ya cuatro años trabajando juntos o porque uno tiende a la perfección, lo reconozco, pero ya no me conformo con menos. A lo mejor me he hecho hasta un poco gruñón y ya le pongo pegas a todo», aseguraba tras una nueva goleada, esta vez frente al L’Estartit.

Pedro ya sólo piensa en la liga, sí, la misma que se escapó el año pasado con el Levante por el maldito goal average y que hizo un viaje de vuelta de Huelva sólo aplacado por el cariño de la gente: «Pocos, pero muy buena gente».

El bajón ya ha pasado

Tiene al equipo al un nivel físico imponente y reconoce que el temido bajón ya lo tuvieron al principio de la liga. «El fútbol femenino es así, y a la gente le cuesta más coger la forma cuando se vuelve del verano, son cuerpos distintos y hay que trabajar de otra forma». Sus chicas no se creen nada, son así, de otra pasta. Aquí no valen ni las niñerías ni los caprichos de los endiosados jugadores ‘masculinos’.

«El otro día tenían delante nada más y nada menos que a la famosa jugadora mejicana Marigol y se la secó hasta que tiró la toalla, en la ida nos hizo mucho daño, nos creó muchas faltas y lo hemos arreglado pidiendo a Chabe que estuviera más encima», analizaba cuidadoso sobre todos los detalles.

Maneja a nombres que se ganan la vida como pueden desde el anonimato, y muchas de ellas ya se curten con la selección absoluta pidiendo a gritos un mayor reconocimiento. Ellas son Alicia, Irene, Ninochka, Ana María, Pili, Chabe, Alexandra, Melisa, Burgos, Mónica, Keka, Vanesa, Anita, Marieta, Willy, Mari Paz, Pache, Marina, Jade, Nuria, Soni, y Natalia.

Tantas como 59 goles a favor y sólo 7 en contra, casi nada. Me da que este año hay cuadriple alegría: el femenino campeón de Liga y Copa, el Rayo B asciende a 2ªB y los mayores a 1ª… ¿se puede pedir más? Se admiten apuestas.

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