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La factoría de la carretera de Utrera

Cuando se habla del Sevilla Atlético no podemos caer en el error de acordarnos únicamente por ser el filial del primer equipo. Sevilla Atlético significa cantera en su máxima expresión, posiblemente y en esta última década una de las más importantes en el panorama nacional.

Creer en la cantera

Es importante, no por ser el único filial en Segunda División que ya es un logro, sino por la capacidad de formación de jóvenes en los escalafones inferiores de la “factoría de la carretera de Utrera”. Un trabajo minucioso y detallista con un entramado profesional de altísimo nivel, siempre acompañado por unas buenas instalaciones.

El Sevilla cree en el producto formado en la cantera y apuesta firmemente por ella. Así lo demostraron en su día Joaquín Caparros, Juande Ramos y por último Manolo Jiménez como máximos responsables técnicos de club.

Una red de ojeadores a nivel autonómico y nacional hacen que la oferta sevillista sea apetecible para muchos jugadores en formación, sabiendo que el conjunto andaluz no sólo se queda en la fabricación de jugadores sino que los utiliza para el primer equipo: Reyes, Capel, Navas, Sergio Ramos, Alfaro, Kepa, Fazio, Lolo, Crespo, Varas, Prieto y así una larga lista de producto nacional “made in carretera de Utrera” . Futbolistas de primer nivel que consiguieron llevar a su filial a la Segunda División española.

La salvación, casi imposible

Las canteras son hornadas y suelen seguir un ciclo. La temporada pasada consiguieron un hito histórico, ascender y mantenerse con holgura en la división de plata. Esta temporada los constantes cambios, la dureza de una categoría que da poca cabida a la juventud o al buen trato de balón y las constantes incorporaciones al primer equipo de los jóvenes valores sevillistas hacen que el Sevilla Atlético se encuentre con los dos pies en la Segunda B.

17 puntos les separan de la salvación. Algo insuperable para el joven conjunto andaluz, que no ha sabido cubrir las bajas de los antiguos compañeros que dieron el salto al primer equipo de la mano de Manolo Jiménez. Las alineaciones cambian cada domingo debido a las necesidades del primer equipo (para eso están los filiales), las ausencias son cubiertas por jugadores del “C” y en muchos casos con futbolistas aún en etapa juvenil.

La dirección deportiva del Sevilla ya piensa en el siguiente curso y en Degunda b, pero la filosofía del buen trato de balón y de hacer futbolistas profesionales a todos los efectos seguirá latente hasta el final de temporada. Darán algún disgusto, serán un equipo de los teóricos “fáciles” pero siempre opondrán resistencia y jugarán sin la presión de buscar una salvación que se les ha puesto imposible.

El esquema

Dentro de un 1-4-4-2, la portería es para Varas, siendo suplente un ex colchonero como Mario Ruyales. Dentro de un esquema idéntico a la primera plantilla, sus laterales son de recorrido: De la Bella, fichado del Villarreal y Víctor Diaz. La parcela central queda para Gallardo, Ismael, el colombiano Bernardo y Cala jugador que ya ha estado a las órdenes de Jiménez.

Su doble pivote está formado por centrales reconvertidos, dotando al filial de fuerza y presencia en el centro del campo. Jugadores como Cabral, Marc Valiente y Cordero se encargan de equilibrar al filial en su parcela central.

En los costados un muy buen uno para uno, desequilibrantes y con desparpajo. Armenteros, banda izquierda, posiblemente el jugador con más calidad de la plantilla, alterna su trabajo en el filial y con el primer equipo. El catalán Coto, banda derecha, o el argentino Perotti ofrecen mismos síntomas e idéntico juego (salvando las distancias) que desarrollan Navas o Capel con Manolo Jiménez.

Arriba poseen calidad, pero notan su inexperiencia. En Segunda División los equipos son muy sólidos y muy trabajados. No hay sitio para la juventud. El gol está carísimo y los jóvenes valores necesitan minutos para tomar el pulso a una categoría que poco tiene que ver con la filosofía de un filial. El Camerunés Pouga, el finlandés Pukki (ya ha debutado con Jiménez) o Fernando son las bazas ofensivas que tiene este joven equipo.

Han subido una categoría superior y se han mantenido. Este año les tocará bajar, pero la realidad nos muestra detalles futbolísticos que van más allá de los meros guarismos que ofrece la tabla clasificatoria. La formación de nuevos valores. La “factoría de la carretera de Utrera” está dando sus frutos. Eso es lo que cuenta.

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