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Empate y punto


Empate del Rayo Vallecano en Balaídos en un partido disputado en la primera mitad y decepcionante para los intereses visitantes en la segunda. El Celta no pudo ni supo sacar partido del dominio territorial ante un conjunto visitante que acabó perdido en el campo sin el balón en los pies.

Perera en punta de ataque

Las bajas de Piti y David Aganzo obligaron al técnico del Rayo Vallecano a introducir cambios en su once inicial. El capitán Míchel formaba como enlace en la mediapunta, dejando a Perera como referente en ataque, con Albiol y Collantes como extremos por las bandas.

El Celta de Vigo, animado por sus dos últimas victorias, comenzó el encuentro volcando su juego por la banda derecha del ataque. Ghilas le buscaba las cosquillas a Juanma y forzaba hasta dos saques de esquina consecutivos, aunque sin consecuencias.

El Rayo se metió de pleno en el partido en el segundo cuarto de hora. Un par de faltas peligrosas, una desde cada extremo del ataque, ponían sobre aviso a un Notario que tenía dificultades para seguir el juego aéreo al tener el sol de cara.

Los visitantes controlaban el partido sin excesivos problemas, muy bien asentados en la zona defensiva gracias a Salva y Amaya, prácticamente perfectos en el corte. Por delante quedaba el Ximo Enguix en solitario, ya que Diamé adelantaba su posición hasta formar una línea de cuatro con Míchel y los dos extremos.

La mejor ocasión del Rayo, justo antes del descanso

El esfuerzo empezaba a pasar factura y la recta final de la primera parte dejaba el cambio de Oscar Díaz por lesión y una sorprendente tarjeta a Miguel Albiol. El colegiado, confundido, castigaba al valenciano por una falta cometida claramente por Salva.

La mejor ocasión de la primera parte llegaba en los tres minutos de descuento. Albiol profundizaba por banda derecha hasta llegar a la frontal, pero su disparo con la pierna izquierda no cogía la suficiente potencia como para sorprender a Notario.

Dominio local en la segunda mitad

El descanso dejó paso a la peor versión del equipo de Vallecas. Sin el balón en los pies y encerrados en su propio campo, los rayistas no crearon ninguna ocasión de gol en toda la segunda mitad.

Los locales, animados por la falta de ambición de un Rayo Vallecano al que el balón le quemaba en los pies, lo intentaban de manera insistente por la banda derecha.

Eran sin duda los mejores minutos para los celestes ante un conjunto franjirrojo incapaz de salir de su campo con el balón jugado. Danilo mandaba contra la barrera una falta peligrosísima en la frontal y Pepe Mel se decidía a recomponer por completo la banda izquierda.

Collantes dejaba su puesto a Jofre, mientras que Juanma –amenazado por una cartulina amarilla y con Ghilas encarándole jugada tras jugada- dejaba su puesto a Manolo en el lateral izquierdo.

Ghilas, una pesadilla constante

Ghilas recibía a su nuevo compañero de baile con un desborde hasta la línea de fondo que terminaba en un balón franco para Danilo en el punto de penalti. Coke molestaba lo suficiente al jugador celeste para que el balón se marchase alto en lo que fue la ocasión más clara de todo el partido.

Por aquel entonces el Rayo Vallecano ya había completamente desaparecido del mapa y se aferraba a los ataques de casta de Míchel. El capitán trabajaba en defensa todo lo que no podía hacer en ataque sin el balón en su poder.

La expulsión de Jofre con el tiempo prácticamente cumplido era la última acción reseñable del encuentro. El Rayo sumaba un nuevo punto a domicilio ante un Celta que puso más voluntad que criterio sobre el terreno de juego.

Celta: Notario, Peña (Noguerol 74′), Edu Moya, Rubén, Rosada, Óscar Díaz (Danilo 39′), Fabiano, Michu, Trashorras, Dinei y Ghilas.

Rayo Vallecano: Cobeño, Coke, Juanma (Manolo 60′), Amaya, Salva, Diamé, Enguix, Collantes (Jofre 60′), Albiol, Míchel y Perera (Pachón 70′).

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