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Ejercicio de compromiso

Primero que no lo retransmitía nadie por motivos de corrida, segundo que LaOtra, luego que se podría ver por Telemadrid SAT y finalmente la «tele de la Espe», aunque después de lo visto en Girona -película de terror incluida a media tarde- mejor hubiera sido que Telemadrid hubiera puesto un especial Sánchez Dragó o una charlotada del bombero torero.

Volvamos a la tarde de autos, pertrechado en mi sillón «especial rayismo», ese que durante la semana vale para ver a Terelu destrozar clásicos del baile o para ver morir a Franco en Cuéntame, copazo de Amaretto en una mano y en la otra transistor de los de toda la vida con el 107FM como único dial. Así comenzaba lo que se prometía como una sesión de fútbol de altura; pero no, hoy tocaba velada de sobreros.

A todo esto, la radio del «régimen» -esa que en su momento era el único hilillo de vida que nos mantenía informado en la UVI de la 2ªB- contaba un partido que no era el mismo que yo, ni nadie, andaba viendo. Lo siento por Quique y por Bea, pero cuando no había otra esto valía; ahora con la tele de por medio ya no cuela.

Creo que no tiene que ser fácil morderse la lengua cuando ves que el equipo no da una y no todo es color de rosa. Por desgracia, en pleno ejercicio de adulación y adoración excesiva a algo que todos veíamos, no me quedó otra que apagar Radio Libertad.

«Esto tiene solución»

Lo del sábado no es grave pero si es un serio toque de atención a un equipo que marcha a dos puntos del líder y sin perder un partido, que transmitió a veces claros síntomas de vulgaridad o incluso falta de compromiso -temporal eso si- en alguna de sus fichas. Al César lo que es del César: lo de Collantes roza a veces la «bronca», la desconexión de Albiol es por lo menos recuperable, lo de los centrales es un clamor y lo de la portería… un «cluedo» sin resolver.

Por momentos me recordó a esos partidos grises y ásperos en Canarias, esos que el Rayo cerraba con un golpe de fortuna en el mejor de los casos o si no con una derrota amarga ante equipos desconocidos. El sábado Diamé ya no era el que conocemos, Míchel se vio superado en todo, Pachón no era el talismán del día del Xerez y Aganzo regalaba una falta de gol en una chiquillada al borde del área.

Al final, y de una forma injusta, un puntito de oro viendo lo visto, que nos no aleja de la cabeza y que por suerte será agua pasada en cuanto salte el equipo ante el Albacete este miércoles.

Alonso Quijano colabora con Rayo Herald en la elaboración de Reportajes y Artículos de Opinión. Sus comentarios y opiniones respecto a los temas tratados gozan evidentemente de total independencia por su parte. Rayo Herald quiere agradecer su participación como colaborador habitual en este diario.

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