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Hablemos sólo de fútbol

Si has llegado hasta este artículo es porque te duele el Rayo Vallecano. De alguna u otra forma te duele, forma parte de tus sueños, de tus lágrimas, de tus recuerdos, de tu vida. Que te duela un sentimiento, en este caso un club de fútbol, quiere decir que ese sentimiento lo llevas muy dentro. Por eso hoy no será un gran día para ti. Si no eres hincha del Rayo, quédate porque vamos a hablar de fútbol, de los motivos por los que la escuadra de Paco Jémez no termina de arrancar en este curso 13/14.

El punto de partida es que el Rayo está, más o menos, donde debe de estar. 3 puestos más arriba, podría ser. 4 puntos más en el casillero, pues también. Pero la ley natural del fútbol nos encadena sin penitencia a que este Rayo luchará durante 38 fechas por no descender a Segunda División. Está asumido desde el verano, no debe ser ningún drama, lo contrario sería una jugosa propina al menú principal, que de primer plato ofrece permanencia, de segundo permanencia con guarnición y de postre una dulzura en forma de permanencia. Nunca estuvo la cosa para café, copa y puro.

¿Qué le pasa a este Rayo Vallecano? Para mí hay tres claves negativas que explican el devenir del equipo en estas 11 primeras jornadas del campeonato. 1) No hay gol. 2) No se encuentran los mecanismos defensivos mínimos para la élite. 3) El equipo no sabe competir. Vamos a exprimir estos argumentos, así que cojo mi pizarra amateur y comparto mis reflexiones con todos vosotros.

Falta gol. Es una evidencia, nadie en el mundo podría discutir esta afirmación, ni siquiera aquel que vea blanco el negro de luto. 8 dianas en 11 fechas, el menos goleador de Primera por detrás del Granada, que tiene un partido menos. El Rayo no tiene gol porque no tiene goleador. Así de fácil. Otras veces sin ese ariete específico ha conseguido marcar muchos tantos, pero la flauta de mediocampistas como Michu o Piti no puede sonar toda la vida.

El Rayo no tiene gol porque no tiene goleador

Todos los rivales directos del Rayo cuentan con esa figura imprescindible para amarrar la salvación. Rodri en el Almería, Charles en el Celta, Riera en Osasuna, Javi Guerra en el Pucela, Coro o Boakye en el Elche, hasta el irregular El Arabi en el Granada. El killer de Paco Jémez es Larrivey, que más allá de las bromas con el jugador de los Boston Celtics no posee el nivel para una Liga tan competitiva.

El entrenador, con buen criterio, no lo utiliza casi nunca como primera opción, aunque sea el único delantero centro de la plantilla. Porque ese perfil al que nos referimos aporta más allá de su capacidad goleadora. Fija a los centrales, abre espacios, intimida. Para eso tu profesión ha de ser la de “9”. No se compra en un mercado o en una tienda de comestibles, sino que viene de serie. El club sigue buscando con denuedo y sin dinero ese goleador. Acertar puede ser la clave del éxito, sin duda.

Mecanismos defensivos. 27 tantos encajados en 11 citas. Bueno, realmente en tan sólo 8, ya que las tres victorias vallecanas trajeron de propina el cerrojo en el marco. ¡Más de 3 goles por encuentro! Inasumible. Y además no es fruto de la casualidad. Camino del ecuador del campeonato Paco no ha podido consolidar su pareja de centrales titular, Gálvez con Zé Castro. Nacho ha desaparecido de la mente del técnico y Mojica, bueno Mojica… pues eso.

cada ausencia de Tito es un drama mayor que el capítulo 857 de un culebrón sudamericano. Y más allá de nombres, incluso más allá de los gravísimos errores individuales, lo realmente preocupante es la ausencia de mecanismos defensivos sólidos. Cada balón parado, cada córner, cada centro lateral, es un terremoto de 8.5 en la escala Richter en el corazón de la zaga franjirroja. Los contrarios no necesitan ni fútbol ni casi ocasiones para perforar la meta de Rubén. Urge arreglar este severo problema.

Saber competir. Tengo muy claro en mi cabeza lo que significa esto, pero es complicado plasmarlo sobre un papel. El déficit de oficio de este Rayo Vallecano es alarmante. De hecho, más allá de Trashorras,

Los contrarios no necesitan ni fútbol ni casi ocasiones para perforar la meta de Rubén

creo que el que mejor sabe competir de esta plantilla es Saúl, un muchacho sin barba que apenas tiene la edad para entrar en los garitos de mayores. Los pequeños que juegan en la mediapunta atesoran mucha calidad, pero al final son todos parecidos. Falqué, Viera, Bueno, Seba antes de la lesión.

No están concebidos para gritar, para morder, para soltar 3 palabrotas seguidas. Lass no acaba de romper y su entrenador le ha terminado de bloquear hasta el punto de colocarle en el cerebro un cerrojo con una contraseña de 10 dígitos. Demasiada candidez colectiva, ausencia de jugadores que transmitan a los nuevos qué es el Rayo Vallecano. Lo siento, pero no es un equipo cualquiera con una afición cualquiera. No lo es. Y percibo que los que han venido este año no han encontrado a nadie que se lo explique bien. Saber competir. Para evitar sangrías inaceptables fuera de casa, por ejemplo. Saber competir desde la humildad y falta de recursos de esa franja que como siga siendo verde me obligarán a presentar una denuncia en la comisaría.

Otros temas colaterales también preocupan, como exprimir hasta que no haya jugo a Trashorras, una pieza para mi esencial que necesita frescura para hacer su fútbol. O no encontrar un hábitat para Baena, que es un tapón y un equilibrista necesario en muchos partidos. Insisto. El Rayo está, punto arriba, punto abajo, donde la lógica lo colocaría. Pero las sensaciones no son buenas. Lo saben los futbolistas, lo sabe Paco y lo sabe la hinchada. A día de hoy es un equipo con demasiadas costuras.

Hay ausencia de jugadores que transmitan a los nuevos qué es el Rayo Vallecano

Y creo que los analistas cometemos un error reduciendo el debate a la propuesta futbolística, que para mí, con algunos matices, es acertada y valiente. Pero sin gol, sin mecanismos defensivos y sin saber competir cualquier estilo está condenado al fracaso. Hay tiempo de sobra para levantar la torre de la permanencia desde estos tres pilares.

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