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Fuera de juego

Tengo que confesar que prácticamente tenía olvidado el partido del fin de semana. Todavía me desconcierta eso de jugar los sábados, así que cuando quiere llegar el lunes casi tengo que hacer un esfuerzo para recordar lo sucedido.

Ahora el domingo queda para ver torear a Nadal en Las Ventas o para ver a Fernando Alonso dando vueltas al tiovivo más aburrido del mundo, esperando a que por fin alguien se decida a poner aspersores en los circuitos de Fórmula 1.

A lo que iba. Se me ocurre ayer por la tarde poner la radio en el coche y «zapear» en busca de alguna emisora con noticias deportivas. Ya saben, el combate de boxeo de Gutiérrez, el famoso debate del siete y cositas por el estilo. Sintonizo Onda Madrid y justo enlazo con un comentario sobre el partido del Rayo en Sevilla en el que alguien lanza a las ondas, literalmente si no recuerdo mal, las siguientes palabras: «[…] el Rayo Vallecano tendría dos puntos más si el colegiado no hubiera anulado un gol a Perera o si hubiera señalado un clarísimo penalti en el área del Sevilla».

De repente me asaltan las mismas preguntas de siempre. ¿Veo lo mismo que los demás? ¿Por qué siempre se dice que los protagonistas son los jugadores y en lugar de hablar de fútbol se habla tanto del árbitro? La verdad es que no mentía el compañero de las ondas, es cierto que si el árbitro no anula el gol de Perera, dos o tres metros en claro fuera de juego, casi seguro que el Rayo se lleva los tres puntos. Sobre el penalti no pretendo afirmar ni que sí ni que no, pero me da a mi que si la jugada hubiese sido en el área del Rayo todos diríamos que le da claramente en el escudo a Antonio Amaya y que no es penalti, o que fue involuntaria, como en el Rico Pérez.

He pensado que alguien que no hubiera visto el partido pensaría que allí estaba el colegiado, cubriendo su cara como “El solitario”, preparado para al atraco perfecto, robando goles y penaltis a diestro y siniestro. Y eso que no se mencionó lo que hizo mal de verdad, que fue señalar numerosas faltas rigurosas a Diamé por llevarse el balón en claras luchas hombro con hombro. Si tuviera treinta segundos resumir el partido la verdad es que le daría más importancia a otras cosas que a la actuación arbitral.

Pero quizás soy yo el equivocado. ¿De verdad fue un atraco? ¿Es necesario hablar siempre de los árbitros? ¿Siempre o sólo cuando te perjudican? Yo creo que el Rayo se dejó dos puntos en el Sánchez Pizjuán porque Piti no la enchufó a puerta vacía a dos metros de la portería, o porque Pachón la tiró fuera por poco en la segunda parte en lugar de clavarla como suele, o porque se dejaron pasar demasiados minutos antes de ir definitivamente a por el partido. Eso no quita que el equipo jugase bien en líneas generales, ni que el arranque liguero se pueda calificar como bastante bueno, con el equipo invicto y sumando ocho puntos hasta la fecha.

Para mi, cegarse con el árbitro significa perder capacidad y energía a la hora de analizar con cierta objetividad lo que pasa sobre el campo. Por ejemplo, también es cierto que el árbitro vio bastante bien una falta en el área del Rayo cuando el balón ya estaba dentro, o que Pouga pudo aprovechar una indecisión de Cobeño con la zaga en la primera parte, o que un tiro envenenado de Perotti a poco para el final se marchó rozando la escuadra.

No sé, quizás sea yo el extraño, pero escuchar esa frase tan contundente sobre el gol anulado a Perera me dejó a mi en fuera de juego.

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