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Fran Sánchez / Rayoherald.com
Fran Sánchez / Rayoherald.com

Los Yébenes-San Bruno, del barrio a Tercera

El próximo rival del Rayo Vallecano B es, al igual que el conjunto franjirrojo, un equipo de barrio. Concretamente de Aluche, simétrico a Vallecas, del Madrid obrero de la zona del sudoeste, de un parque con nombre de cerro que guarda, entre árboles y caminos de arena, un campo de fútbol. Uno de tantos barrios madrileños que, como en Vallecas, las gentes que le dan vida saben de lo que se habla cuando se trata de poner cada día una barra de pan encima de la mesa. Entre otras cosas, para que el ánimo de hacer el siguiente regate en la vida, como también en el fútbol, no decaiga.

Los Yébenes-San Bruno está de estreno en una categoría en la que, apenas tres temporadas atrás, ni siquiera podía imaginar. Es más, ha pasado tan poco tiempo de aquello que ni los cerca de doscientos socios que han hecho posible el milagro se acostumbran aún a ver el Eustasio Casallo de verde. Y es que el césped artificial era tan inimaginable hace unos años, como que el conjunto que preside desde hace más de cuarenta años el mismo Don Eustasio se encuentre actualmente paseando el nombre del barrio por la Tercera División.

Los Yébenes-San Bruno es, probablemente, el equipo más humilde y con más bajo presupuesto de los 22 que forman el Grupo VII, sostenido en buena parte, por los sabrosos bocatas de lomo de la cafetería del campo y algunas rifas que amenizan los descansos entre unos espectadores que, casi sin querer, buscan la suerte sentados en unos bancos que podrían formar parte del mobiliario de cualquier parque de la Comunidad. La misma suerte que ha tenido el equipo de contar con su pequeño campo dentro del Cerro Almodóvar, un rinconcito de frescura y naturaleza que, a su vez, hace frontera con parajes históricos del fútbol de las siete estrellas: el Canódromo, La Mina o el Vicente Calderón.

El secreto de Los Yébenes

Campeón del Grupo II de Preferente, su presencia en Tercera no es improvisada. La recta final de la temporada pasada fue para enmarcar, sumando de tres en tres en todos sus partidos para escalar hasta los puestos de ascenso y, seguidamente, desbancar del liderato al máximo favorito del grupo, el Vicálvaro. Una auténtica hazaña para un equipo que en sus dos últimas campañas había estado haciendo equilibrismos por evitar el temido barranco que llevaba al descenso.

Dicen que en algún lugar del Cerro Almodóvar duerme el secreto de Los Yébenes, quizá sea su ambiente, familiar donde los haya. Un un equipo en el que se hace difícil la tarea de distinguir entre jugadores y afición, porque todos juegan; o quizá sea la manga larga de sus camisetas porque el presupuesto no llega para contar con dos equipaciones. Sea cual sea el secreto, el barrio de Aluche visitará el domingo por primera vez en su historia la nueva casa del Rayo Vallecano para disputar, eso sí, lo que será una fiesta del fútbol modesto. Del fútbol de barrio.

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