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Fotografía / Rayoherald.com
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El Rayo besa la lona en Sevilla


El Rayo Vallecano se convirtió en colista de Primera División tras su visita al Sevilla (4-1). Los de Jémez, que suman cinco derrotas consecutivas, pusieron las cosas muy fáciles al conjunto local desde los primeros minutos y cuando quisieron reaccionar en la segunda mitad se encontraron en inferioridad numérica por la expulsión de Gálvez.

Otro saco de goles

Otro saco de goles a las espaldas del nuevo farolillo rojo de la categoría. El equipo franjirrojo se convierte en el último clasificado con un abultado gol average negativo con solo cinco goles a favor por 20 en contra, lo que da una media de más de tres goles recibidos por encuentro. Con dichos números no cuesta demasiado explicar la situación de un equipo que jornada sí y jornada también ha concedido una serie de regalos inconcebibles a sus rivales.

Bien es cierto que el calendario no ha sonreído. Basta con mirar los presupuestos de los contrincantes que han puesto a prueba un proyecto prácticamente nuevo, sin los jugadores que brillaron el pasado año y con evidentes carencias en puestos clave como la punta de ataque y especialmente la línea defensiva. En el Sánchez Pizjuán el técnico rayista volvió a fijar a Gálvez como único central puro, acompañado por el reconvertido al puesto Saúl. Esto viene a demostrar la confianza que por ahora hay en los teóricos acompañantes del granadino. Galeano y Rodri no entraron en la lista de convocados, mientras que Zé Castro volvió a quedarse sin su debut con la franja al ver el partido desde el banco.

Las novedades en el once rayistra respecto al equipo goleado por el Barcelona fueron las entradas de Lass y Adrián. El ‘8’ de los visitantes firmó un partido de menos a más, crecido por el gol que volvió a meter al Rayo en el partido ya en la segunda mitad. Para entonces, el barco rayista navegaba a contracorriente, merced a un regalo inicial en forma de penalti a los 15 minutos de juego y a una falta bien ejecutada por Rakitic al comienzo de la segunda mitad.

Acción incomprensible de Arbilla

El presente inicial corrió a cargo de Arbilla, quien en una falta lejana optaba por agarrar con descaro a Coke en el área. El siempre polémico y desesperante por momentos Mateu Lahoz no dudó en señalar una pena máxima de esas que dejan con cara de tonto al espectador por lo innecesaria de la misma. Cuesta creer, eso sí, que el valenciano no viese otra clara falta a Adrián en el área contraria minutos después que dejó sin sancionar. No fue su única acción discutida, ya que al final de la primera parte Viera también fue derribado en dicha zona en una falta que de haberse producido fuera del área no cabría duda de que habría sido señalada.

Pero no pueden volcarse los fardos de la culpa a lomos del colegiado y sus asistentes por el poco sentido y la injusticia que supondría. El Rayo no estuvo bien como bloque durante la mayor parte del partido. La primera mitad fue un continuo quiero y no puedo marcado por la obsesión de buscar el balón sacado en pases cortos desde la defensa. Bonita práctica cuando sale bien. Incoherente en momentos de riesgo máximo por presión. Aún así, insistieron los visitantes en ello y pudo haber caído algún gol más por errores “en la ejecución”, que diría el técnico de los vallecanos.

Intento frustrado de remontada

A la salida de los vestuarios el Rayo pareció más espabilado, mas no tardaría en recibir otro bofetón en forma de gol en contra. Gálvez tocaba el balón con la mano en la frontal y Rakitic, quien también materializó el primero, batió a Rubén con un disparo no demasiado colocado. El portero gallego, muy inseguro durante todo el partido, no hizo ademán de atajar el lanzamiento y no dudó en quejarse a sus compañeros de la situación de la barrera.

Por fortuna para el cuadro rayista el gol que les introdujo de nuevo en el encuentro no tardó en llegar. Un minuto después del tanto sevillista Adrián remataba de cabeza un disparo de Viera que buscaba la meta de Beto. El canario fue uno de los más creativos en el ataque franjirrojo, pero se le vio un tanto desaprovechado al posicionarse demasiado escorado en banda izquierda. Su actuación quedaría empañada al final del partido con una expulsión infantil por frustración convertida en patada a destiempo sobre Mbia.

A partir del gol los vallecanos jugaron sus mejores minutos. El Sevilla no dudó en echarse atrás y tirar de oficio para responder a las acometidas vallecanas, por fin peligrosas pero efímeras. La expulsión de Gálvez por una entrada tardía mediada la segunda parte acabó de inclinar la cuesta a porcentajes difíciles de escalar para un equipo falto de gol y que acabó de desdibujarse en defensa.

Hasta que restaban 10 minutos para el final los rayistas lo intentaron a pesar de estar con uno menos. A cambio, recibieron un duro castigo, excesivo, en forma de dos tantos del colombiano Bacca que acabaron con las esperanzas de los de Jémez y les acabaron por hundir en el último puesto de la tabla junto a Osasuna. Por presupuesto parece el lugar más lógico, pero no olvidemos que el proyecto apenas ha comenzado a arrancar y se ha encontrado con un calendario de mucho nivel. A esto hay que unir una sangría de errores y facilidades al adversario que difíciles de explicar pero que no pueden sino mejorarse. Quizá sea tirar de optimismo, pero a ello y sobre todo al trabajo, a la ilusión y a la lucha hay que aferrarse en tiempos duros y así la nave vallecana volverá a salir a flote.

Sevilla: Beto, Coke, Cala, Pareja, Alberto, Mbia, Rakitic, Jairo (Rabello min.31), Marin(Bacca min.69), Cheryshev (Trochowski min.15) y Gameiro.

Rayo Vallecano: Rubén, Arbilla, Gálvez, Saúl, Mojica, Baena (Larrivey min.72), Trashorras, Adrián, Lass, J.Viera y Bueno (Seba Fernández min.72).

Goles: 1-0 Rakitic (min.16), 2-0 Rakitic (min.52), 2-1 Adrián (min.54), 3-1 Bacca (min.80), 4-1 Bacca (min.87)

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