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Fotografía / Rayoherald.com
Fotografía / Rayoherald.com

“Paco, trata de arrancarlo”

Nos cayeron los cinco de rigor de cada salida pero éstos con mayor o menor estilo de recepción que los del Calderón. Aquí sólo cambió el planteamiento en la rueda de prensa post partido: en uno las hostias de Jémez fueron para los de dentro, mientras que en las de ayer se tiró de grupo, valentía, coraje y nobleza. Lo mismo me da que me da lo mismo.

Por el césped de Martiricos aparecieron por fin los esperados Seba, Viera y hasta el colombiano Mójica tuvo sus minutos de la basura. Mientras los Ze Castro, Baena, Cueva y Castillo aún han de esperar en casa o en el banco. Con ellos un Embarba que ya sorprendió tras la lesión de Falqué ante el Levante, lo intentó aunque ya con la nave a la deriva. Antes un Galeano amonestado desde el minuto siete hacia pareja con Gálvez atrás mientras la televisión dejaba claro que nunca hubo ni existió oferta del Borussia Dortmund. Demasiado para una única tarde soleada en la Costa del Sol.

Hasta el minuto 30 todo fueron alabanzas para los rayistas con un Trashorras en plan káiser con dos pases de tiralíneas que merecieron más para la franja. Mientras en la otra portería Rubén escondía como podía lo que más tarde sería el desangramiento del Rayo en otra tarde más para olvidar. Enfrente un tal El Hamdaoui recién llegado de Marruecos nos hacía un hat-trick que no se repetía en Málaga desde que Salva Ballesta se lo hiciera hace diez años al Barca, cuando en toda la temporada pasada sólo había hecho tres goles con la Fiore. Con él llegó el fútbol de quilates y las patadas, muchas patadas de Tissone y Eliseu, quizás tantas como que el segundo gol del Málaga es el claro fuera de fuego. Otra muestra más de que en la Liga española hay dos grandes, pero también hay una clase media acomodada y tres o cuatro que reciben por todos lados. Ley de vida.

El pato te tocó pagarlo esta vez a Galeano en el descanso con la entrada de Arbilla, tarde, quizás muy tarde, porque a esas horas los laterales Nacho y Tito no tenían ya ni corazón para ser todo a la vez. Paco les ha encomendado bajar, subir, tender y guardar la ropa y no, así no hay manera. Mientras el centro del campo luce las exquisiteces de Saúl y Bueno hasta que ya nada pasa por ellos y es Trashorras el que baja a empezar la jugada al borde del área. El resto ya se lo saben todos de memoria.

Tres derrotas consecutivas que no significan nada, y menos aún lo serían si se hubiera sacado un punto ante el Levante, hasta que llega uno y mira el calendario: Barça en Vallecas, salidas consecutivas a Sevilla y Valencia, y visita a Vallecas de una Real Sociedad de Champions. ¿Opciones? Todas, tantas como puntuar ante los de Martino, por qué no, rascar una victoria fuera y otra en el feudo rayista ante los de Arrasate.

Tras este Angliru el Rayo estará mejor o peor colocado en la clasificación, como lo estarán el Osasuna, el Granada o el Getafe, ¿o es que alguno piensa estar peleando por la UEFA dos años seguidos? Un dato: el Rayo lleva dos años enteros sin pisar una plaza de descenso y con más de doce caras nuevas. A Paco le toca mirar hacia dentro y tratar de carburar el motor de la nave rayista. Yo creo en él.

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