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Fotografía / Rayoherald.com
Fotografía / Rayoherald.com

Que lo vengan a ver

El que espere cuartas de acero toledano entre pecho y espalda ya puede guardar la cota de malla normanda en el armario y marcharse por donde demonios haya venido. No me cabe la franja en el pecho de lo orgulloso que estoy de mi equipo, de mi barrio y de mi gente, así que los mandobles esta semana se reparten en otra puerta.

Establecidas las pautas contra las falsas expectativas, ahora comparto el sumario de mi pluma. Lass, Jémez, los horarios, el césped y los malditos murmullos consumen, entre otras cosas, la poca tinta que me queda. El resto la he gastado en un manuscrito ilustrado con instrucciones básicas de cómo defender la última jugada de un partido que marcha empatado.

El alumno de Conakry

Sea Fulani o Mandingo algo pasa con Lass y aquí todos mienten. Incomprendido por su juventud, irreverencia o váyase usted a saber por qué, sólo recuerdo que Bangoura fue el único que quiso saber algo de fútbol en el Calderón, donde otros trece o catorce deambularon sin llegar ni a aparecer. El año pasado, en esa misma banda y casi en el mismo sitio, expulsó a Eliseu en una acción similar y todo fueron alabanzas. Ahora se le condena a los infiernos por la primera expulsión que se le recuerda con la franja. Acción evitable, absurda, imprudente, censurable, lamentable e inapropiada, todo lo que me digan es poco y todos los adjetivos que pongan los comparto, pero tampoco da para más el tema. Roja.

Y el profesor

Si tengo que elegir dónde acertar, prefiero que mi entrenador lo haga sobre el campo que en la sala de prensa. En lo primero veo a Jémez de notable alto, como siempre, pero en lo segundo le veo desajustado, como nunca. A tres párrafos por frasca me sale un libro, así que intento concretar separando por partes. No me gusta Arbilla de central, no veo claro que Adrián sea titular y de momento Larrivey me gusta más dando guerra en el área rival que calentando el banquillo.

Eso en lo ligero, ahora lo grave. Condenar públicamente a uno de tus alumnos, amenazando con hablar con el director, el jefe de estudios y hasta con el presidente de la asociación de padres, no me parece el librillo de un buen profesor. Peligroso terreno pisado en voz alta que deja a todos en mal lugar, te obliga a recular más tarde y, en un ámbito comercial, devalúa tu producto. Lo de Lass merece castigo y nevera a punta pala, pero no fue una conducta premeditada y elaborada a lo largo de varios segundos, como lo suelen ser las protestas, las pérdidas de tiempo y otras absurdeces varias.

Cuidado, que perjudicar involuntariamente al equipo lo hacen todos los que actúan, empezando por el que decide no dejar un par de peones en la retaguardia en la última jugada del partido. No me duele tanto el punto perdido en el fragor de la batalla como los dos regalados a un rival directo. Conflicto innecesario.

Barrio Sésamo

Hijos tuve más de los que quise, y ellos repitieron el error teniendo más, así que mis nietos disfrutaron de Caponata y demás personajes. Nada como el esperpento del viernes noche. Ocurrente puesta en escena de los que mantienen el ánimo del templo rayista desde hace ya muchos años. Acabar a la una de la mañana es como poco vergonzoso, aunque lo es aún más el no saber ni cuando vas a jugar de aquí a quince días. O algo hacen los caudillos encorbatados o tarde o temprano se quedarán los estadios vacíos y vendrán los lloros y los lamentos.

Dicho esto, mi deber es apuntar detalles, y no hablo de mi caso, que por edad, ocupación y menesteres puedo ir al fútbol a cualquier día y a cualquier hora, No comparto las críticas a un horario concreto. Mi acercamiento, como el que trae la frasca a la mesa y después rellena un vaso, antes de refrescar el gaznate, es mucho más sencillo. Rechazo los horarios malos y aprecio los horarios buenos, siempre según la disponibilidad del espectador. Un sábado o un domingo, en un puente con lunes y martes libres, es una mala elección, se mire por donde se mire. No es lo mismo un lunes laboral del 23 de enero a las 22:00 horas, con el frío y la pelona, que un lunes festivo con buen tiempo y buena cara.

Seguro que no es tan complicado y pongo mi firma debajo de la reivindicación correcta: “Por unos horarios dignos”. Quien dice dignos dice convenientes para el espectador, sin más . De momento voy a preguntar en el nuevo San Mamés, que se inaugura en lunes. De todas formas, no se preocupen que el feudo rayista no se llenará ni a las cinco, ni a las seis, ni los domingos a las doce ni los jueves a las cuatro, porque aquí ya nos dejan morir poco a poco desde hace años. Pena.

Pastizal horrendo

Lo dijo Paco alto y claro hace un par de semanas. Cuando habló de vivir a un metro sobre el suelo se refería a un metro sobre el pastizal, y no apunto esta vez de los maravedíes que se reparten en los despachos, en el que se ha convertido Vallecas. El ventilador de los más mierdas tenía un recado para los responsables del césped, pero se lo han pasado por el forro. Valiente erial el que hay montado, una braña infame que perjudica el juego de los nuestros de manera evidente. Con el Getafe estaba mal, con el Elche peor y con el Levante mucho mejor, para Caparrós, claro.

Me conozco el cuento y luego vendrán resiembras, repoblaciones, pulgas, pulgones, halcones y trescientas mil castañas del ala para arreglar todo en el último momento. Los siguientes en visitarlo visten de blaugrana y lanzarán las campanas al vuelo. Lo mismo a esos les hacen más caso que a Paco. Orden.

Maldito soniquete

Otro detalle más de señoritismo que está alcanzando la grada de Vallecas poco a poco. Cambié de sitio varias veces, cuál interior a pierna cambiada, en la noche de autos. Allá donde fui me encontré más de lo mismo. Un murmullo continuo al mínimo error de los míos, un runrún que a veces tornaba en silbido y en desaprobación constante. Juro por mis sucesores que a punto estuve de encararme, pero no ni son las formas ni tengo los años.

Hay comportamientos marginales que si no se atajan en tiempo terminan convirtiéndose en peligrosas plagas. Seguro que fueron algunos descolocados que disfrutan más con las operaciones bursátiles del norte de la Castellana que con el fútbol auténtico de nuestro barrio, pero mi obligación es avisar de pestes y epidemias. Resulta que no nos vale el portero, Adrián es un hijo de su padre, Lass se debe volver a casa y Larrivey se nos queda corto comparado con Cristiano Ronaldo.

Lo resumo y acabo. Se pueden ustedes llevar los susurros, los murmullos y demás costumbres adineradas por donde han venido. No tienen ni tendrán un espacio digno en Vallecas. Nuestra propia miseria nos hace más fuertes y valoramos cada gota de sudor del esfuerzo de los nuestros, así que no nos perturben. Somos humildes y tenemos nuestras limitaciones, pero no necesitamos un fragmento de Puccini que nos recuerde que aquí no se duerme. Aquí se vibra, se sufre y se disfruta, a partes iguales y a partes auténticas, no con billetes marcados. Nessun dorma.

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