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Fotografía / Rayoherald.com
Fotografía / Rayoherald.com

Estilo, heces y mucho ruido

Buenos días. Estoy bien. Gracias. Tras los saludos, las explicaciones y los agradecimientos vamos al lío, que por fin hay tinta que vaciar al ritmo de unas cuantas botellas de morapio. Confieso que aún me dura el mosqueo del domingo, mucho más por las formas que por el fondo, por supuesto. Aunque el tiempo, contado ya en décadas en mis carnes, me haya demostrado mil veces que la franja se defiende en las calles y no en los palacios, las bofetadas de los pudientes me siguen doliendo como el primer día.

Libro de estilo

Que el Rayo de Jémez juega bien al fútbol ya lo sabe todo el mundo. Que su portero juega en corto, que sus centrales no dan pelotazos y que los del centro miman el esférico en lugar de repartir mandobles a diestro y siniestro es conocido hasta en las antípodas, tierra de franjirrojos por cierto. Querer aplicar este modelo a todas horas, en todo momento y contra todos los rivales es un acercamiento absurdo, carente de inteligencia deportiva, emocional y táctica.

Si el entrenador no sabe pasar el mensaje, mal por él. Si los jugadores no saben leer las necesidades de un partido, peor por ellos. Clarifico para torpes de comprensión, por si hay alguno: el modelo es bueno y funciona, pero al fútbol y en el Rayo se juega siempre con el culo apretado. Que no entre ni el pelo de una gamba. Descuido.

Las heces en la previa

El presupuesto, las limitaciones, las virtudes y los defectos del Rayo Vallecano no cambiaron de la mañana del sábado a la noche del domingo, ni mucho menos. Si en la sala de prensa del Calderón los de la franja eran los más mierdas de la categoría, también lo eran en unas horas antes.

Quizás hubiera sido más efectivo pasar ese mensaje en la previa que ya con cinco en el saco, pero entonces leí que un punto en el Calderón era poco. Para comentar lo que ha pasado estamos muchos, para influir en lo que va a pasar unos pocos. Cagarruta.

Claridad o ruido

Mi pluma está de acuerdo con lanzar sonoras cortinas de humo cuando el descalabro lo merece, pero no confundan eso con hablar claro. Hablar claro es decir he cambiado a Gálvez a la media hora por esto, por esto y por esto. Que no puede cambiar a once ya lo sabemos todos.

Ahora, como pido hablar claro, también escribo claro por mi parte. Me encanta Paco Jémez, no puedo pensar en un técnico mejor para nuestra franja y si me preguntan, antes y después de rellenar la frasca, es el pilar deportivo más importante en Vallecas. Le renovaría cinco años y solamente insisto, como siempre, en el signo igual de la ecuación con la Agrupación Deportiva Rayo Vallecano, que le puso, le pone y le seguirá poniendo en el mapa. Y por mucho tiempo. Reciprocidad.

El fracaso y sus matices

El mejor Rayo Vallecano de la historia tiene la grada medio vacía. Lo miren por donde lo miren es un fracaso con tres sílabas, unos cuantos responsables y un buen puñado de matices. En la taberna unos me enseñan un comparador de abonos y me explican que este año pagan más que el año pasado. Otros replican que ahora los partidos contra Real Madrid y FC Barcelona van incluidos en el pase anual y que salen comidos por servidos. Otros me hablan que ya no se valora la antigüedad y los de la tabla de al lado me dicen que para ver partidos a las once de la noche se abone Rita Giménez García, la Cantaora.

El vómito contra la gestión de Presa y su familiar junta directiva se extiende al ritmo de la inexistente campaña de abonos y los acuerdos con una entidad experta en usura para financiar el pago. De repente un compañero de mesa, de los más secos de garganta y de los que menos saliva gastan, interrumpe la conversación señalando un pequeño cuadro en el periódico deportivo del día: 23.859 espectadores en el Elche – Real Sociedad, con abonos entre 190 y 580 monedas de euro y 3 días de ayuda al club en el Martínez Valero. Si fraccionas el pago te cobran otras 25 monedas, por si acaso. Se hace el silencio y alguien coge un bolígrafo, el de anotar tanteos con los naipes, y tacha los cinco dígitos hasta hacerlos desaparecer bajo una espesa mancha negra. 23.859.

Fútbol y goles

Emiliano Daniel Armenteros 20 goles y un ascenso. Miguel Pérez Cuesta 15 goles y una permanencia. Francisco Medina Luna 18 goles y la mejor temporada en la historia de la franja. En los 3 últimos años, como en los 86 anteriores, el Rayo Vallecano no ha podido comprar goles y se los ha tenido que inventar. Si tienen que llegar desde el centro del campo bienvenidos sean, pero mi desgastado olfato apostaría por traer a alguien fiable que lleve el 9, o dorsal equivalente, a la espalda. Por pobres que seamos no veo inconveniente en cuadrar las cuentas. Si no saben cómo pueden usar parte de lo ingresado por Léo y parte de lo ahorrado con Javi, Piti y Deli, verán como algo encuentran. Goles.

Cierro en positivo

Me gusta Rubén y me gusta que se haya quedado Cobeño. Me gustan Tito, Nacho y Gálvez. No me disgusta tanto, al menos de momento, Galeano. Me parece acertado traer a Baena, muy bueno fichar a Bueno, confío en la explosión de Lass y por Saúl ya he brindado diez veces. Quiero ser positivo con Nery y no quiero matar a Larrivey antes de tiempo. Confío en los que están por llegar y también confío en los que no he mencionado, pues todos llevan la franja cruzando el alma. Por mucho que saquemos la daga a paseo, hecho necesario, constructivo y casi obligatorio al menos a mi edad, no debemos olvidar que el huracán nos ha pillado en el cubierto de Primera División. Sólo hay que dejar a tres por detrás para seguir en ese techado. Optimismo.

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