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Fotografía / Rayoherald.com
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Nery Castillo y el regalo mayúsculo del fútbol

Es con el Rayo Vallecano con el que Nery Castillo –13 de Junio de 1984, San Luis Potosí, México– recibe una oportunidad de oro a menos de 365 días del Mundial en Brasil. Castillo, de sangre charrúa con un toque griego pero mexicano de nacimiento, llega a España para aprovechar la oportunidad que se le negó con el Real Betis Balompie en el 2008.

Nery, de la mano de Hugo Sánchez, eligió jugar en la selección mexicana en el 2007. Su etapa como futbolista en la liga griega destapo el interés de “Hugol” de traerlo al Tricolor. En aquel momento Castillo era pieza fundamental en el Olympiacos, jugaba Champions y con sus goles llevaba a su club ganar ligas. Poseía magia en su pie zurdo y eso despertaba en México una sensación de emoción y curiosidad por verle enfundarse la verde. Las opciones de representar a Uruguay o Grecia quedaron en eso, en opciones.

Sin encontrar su sitio

Con sus goles, uno de ellos al Brasil de Dunga con sombrerito incluido, Nery Castillo lideró a México a las semifinales en la Copa America de Venezuela. El siete tenía estrella, una capacidad inaudita para con el gol que capturó el interés del Shakhtar Donetsk de Mircea Lucescu. El club ucraniano desembolsó entonces 20 millones de euros por el delantero mexicano.

La progresión y explosividad que lo caracterizaba en el Olympiacos tomo entonces una ruta equívoca. Después de su llegada a Donetsk, su chispa aparecía de vez en cuando, no era regular como lo era en Grecia. Es en este momento cuando asimila y confiesa que en Ucrania no se sentía cómodo, que es el ambiente del país ucraniano el que no le permite demostrar la alegría de su fútbol.

Deambula como un trotamundos por el fútbol mundial; juega en el Manchester City de Sven-Göran Eriksson y regresa a Donetsk, para luego jugar en el Dnipro Dnipropetrovsk. Sin embargo no logra adaptarse. También juega en la Major League Soccer bajo las ordenes del mexicano Carlos de los Cobos, para regresar luego a Grecia con el Aris, donde vuelve a reencontrarse con el gol.

Una nueva llamada de Hugo Sánchez

Es el 2012, Nery Castillo recibe un telefonazo de Hugo Sánchez. Vuelve a México para formar parte del nuevo proyecto de Sánchez en el Pachuca. Castillo llega con mucho optimismo a tierras mexicanas: jugando en Liga MX multiplicaría sus opciones de jugar nuevamente con la selección nacional. Con los Tuzos la presión era máxima -su nuevo club fue el que más se reforzó para la Apertura 2012- pero el plan de “Hugol” no cuajó.

Cuando Hugo Sánchez es despedido de Pachuca, Nery es prestado al Léon, dirigido por el uruguayo Gustavo Matosas, pero el plan de restablecer su carrera no se obró en el club esmeralda. Tras desligarse, Castillo confiesa que no le gustaban las formas de Matosas cómo entrenador.

Ante su llegada al Rayo Vallecano bajo las ordenes de Paco Jémez, el fútbol le otorga a Castillo un regalo mayúsculo. Su padre Nery Castillo, quién falleció en el 2009, tenía el sueño de ver a su hijo jugar un Mundial. El Rayo Vallecano ya dio de su parte en confiar en el a sus 29 años, ahora esta en él el cumplir el sueño de su padre. Pero primero y ante todo debe ganarse el corazón de los franjirrojos.

Nayib Morán (@nayibmoran) es periodísta deportivo mexico-americano y apasionado del fútbol español. Es corresponsal en EEUU de El Diario Fénix (@diariofenix) y colaborador de las publicaciones online Inside Spanish Football (@insidelaliga) y Soccerly (@soccer_ly). Rayo Herald quiere agradecer su participación en la elaboración de este perfil.

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