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Fotografía / Rayoherald.com
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Adiós a Don Javi Fuego

Javi Fuego se despide de Vallecas este fin de semana. El centrocampista asturiano cierra un ciclo de 3 años en el Rayo Vallecano en el que se ha convertido en el auténtico pulmón del equipo. 103 partidos de liga, 9133 minutos jugados, más de 600 balones robados y cerca de 1000 kilómetros recorridos sobre el campo con la franja roja en el pecho.

Esta semana, el asturiano no se puede quitar de la cabeza todo lo vivido desde su llegada hace tres temporadas. Empieza mirando hacia atrás, allá por el verano de 2010, cuando aceptó adaptar su contrato porque, sobre el papel, una peligrosa hernia de disco le iba a obligar a operarse y perderse muchos partidos. No ha corrido tanto como su hermano estos años, pero revisa las estadísticas y no puede evitar que se le escape una sonrisa ante semejante pronóstico. Sin embargo, los números no consuelan a Javi Fuego en una de sus semanas más complicadas desde que llegó a Vallecas.

De repente le vienen a la mente las imágenes del año del ascenso, con todo un barrio celebrando en la calle una temporada histórica. Se acuerda de los que le dieron el brazalete de capitán confiando en que ese niño aplicado que siempre sacaba buenas notas, aunque siga con la carrera universitaria sin acabar, también pudiera poner orden en un vestuario mermado por los impagos. Atrás quedan todas esas leyes concursales que no le han impedido disfrutar del fútbol, su fútbol.

Y se acuerda de la permanencia milagrosa frente al Granada y de cómo la rótula de su rodilla derecha sigue enfadada por ponerla en peligro de semejante manera. Los recuerdos se acumulan y se humedecen sus ojos. Deja al margen lo malo, porque no es rencoroso. De eso puede dar fe Michu, con el que se zurró cientos de veces por la rivalidad de su tierra antes de hacer frente común, codo con codo como amigos, en el Estadio de Vallecas.

Javi consume con inquietud las horas previas a su último partido con el Rayo. Recuerda que también pudo serlo aquel partido contra el Sevilla en enero de 2012, cuando Vincent Mannaert, manager general del Brujas, quiso ficharle a toda costa. Se acuerda del apoyo incondicional de la afición, a la que regaló la camiseta en Getafe sabiendo que era la penúltima vez que los vería. Porque la última será este sábado y la gente de Vallecas, que sabe reconocer a los que han sentido y siempre sentirán la franja, le despedirá como se merece.

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  1. […] era indiscutible. En el Levante tampoco tuvo suerte. Siendo pieza clave del Recreativo se marchó. En el Rayo de Paco Jémez lo adoran. En Valencia, pese a las dudas de muchos aficionados y profesionales del fútbol, ha demostrado que […]

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