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Fotografía / Rayoherald.com
Fotografía / Rayoherald.com

¡A la mierda!

A veces la pluma se seca. A esta edad uno no escribe cuando quiere sino cuando puede. La alegría que corría por mis venas hace quince días superó con creces a mis glóbulos rojos. Confieso que el meneo al Atlético terminó con alguna frasca primero llena, y luego vacía, de más. El emisario del heraldo se quedó sin sus líneas entonces, aunque las recupero unos días más tarde con la misma sensación de orgullo. Dos mil quinientos vallecanos, o lo que es lo mismo un cuarto de la masa social abonada a la franja, dieron luz y sonido a la aburrida mansión del rico. Ni jugamos excesivamente bien ni conseguimos mojar una sopa, pero afortunadamente nuestro colchón sigue calentito. Y la conciencia tranquila. Vallecas.

Un millón de euros

Un millón de euros por el Cata Díaz. Un millón de minutos haciendo el ridículo en Vallecas ante un equipo que ficha a coste cero. Simeone diciendo que si la llega a meter Filipe Luís lo mismo habían remontado. El Rayo con 37 puntos borrando del mapa al Atleti en 45 minutos de escándalo. Con una pierna de Falcao los de la franja cancelarían toda su deuda y aún les daría para cinco o diez años de liquidez. Desigualdad monetaria en un sistema carente de ética y creado a medida de los ricos. Por fortuna para mi barrio, también hubo desigualdad sobre el campo, pero a favor de los currantes. Patético.

Cien días sin Tamudo

Nos despistaron con un tal Gabriel Machado y nos terminaron trayendo al héroe de la permanencia. El primero pasó a la pata coja por Alicante antes de marcharse dios sabe dónde y por cuánto. El segundo lleva 100 días para los de cifras y cien noches para los de letras sin pegar una patada a un bote. Que alguien me explique, por escrito o espada en mano en la tapia del cementerio, qué lleva haciendo este santo hombre desde su última aparición de corto en un Pachuca – Jaguares hace más de tres meses.

Busco explicación y no la encuentro. Se intentaba buscar un refuerzo inmediato y ya casi estamos en marzo. Me extraña que se tratase de regalar una ficha por los servicios prestados, porque eso se lo denegaron a una leyenda como Míchel el pasado verano. Tampoco pienso que sea una compensación económica por el incalculable valor del tamudazo, porque los administradores siguen de cerca esas cosas y su corazón numérico no lo permitiría. Me quedo sin más opciones. ¿Alguna idea? No lo entiendo.

¿Qué más quieren?

Son ricos y poderosos. Especulaciones e influencias les permiten tener jugadores que valen más que toda la plantilla del Rayo Vallecano. Juegan cuando quieren, donde quieren y a la hora que quieren. Te ganan jugando a medio gas, les perdonan penas máximas en su propio área y su entrenador se ríe del colegiado sin castigo alguno. Son portada de los periódicos deportivos, las tertulias radiofónicas dan cobijo a su ego y la prensa del corazón publica imágenes preciosas de sus escapadas a Paris con la guapa reportera de turno con la que comparten almohada. Son internacionales y les pagamos por ello. ¿Qué más quieren? ¿Quejarse del colegiado? ¿Que los de Vallecas jueguen con diez? ¿Que los pobres le besen la mano a Cristiano y el culo a Florentino? Como bien dijo uno de mi quinta, se pueden ir ustedes…¡¡a la mierda!!

Orden

Ni me gustó el tour del Bernabéu de la plantilla completa el año de Sandoval ni me ha gustado este con el sargento Jémez al mando. Veo imágenes repetidas de la llegada del Rayo a la Castellana y me encuentro con una expedición interminable que incluye a los no convocados. El premio es defender la franja y el que quiera visitar grandes teatros que trabaje para ser buen actor. Mientras, por la tele o en la grada, que se aprende más. Un domingo por la noche es ideal para conectar el vídeo y ver repetido el partido con el Sporting B o analizar tácticamente al Oviedo. En esas deberían estar Diamanka, Perea y compañía, y no de paseo en el palco de Chamartín. Orden.

Fútbol

Y acabo con fútbol que se me enfadan. No me gustó Lass, pero por culpa de otros. Abandonado a su suerte en el uno contra uno, nadie le dio alternativas cuando las necesitaba. Piti, Léo, los laterales por debajo de su nivel, muy por debajo. Lo de Figueras, fuera de forma, apunta a promesa o compensación por haber venido en invierno. Bien Gálvez, decente Fuego y destacado, por muchos cuerpos, el Chori Domínguez. Defendió la franja con carácter y ofreció mucho criterio, aunque echó en falta la habitual luz de don Roberto. Pensé que los cambios llegaban tarde. Cuando vi lo que hicieron lamenté que salieran tan pronto. El tiro del argenino, el remate del 17 o el penalti del portugués pudieron cambiar a mejor el destino del partido, pero el Rayo no estuvo fino. Último apunte: eché en falta el empuje de Nacho. Me gusta el Rayo.

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