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Fotografía / Rayoherald.com
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Humilde y miserable

Para los que no tienen capacidad de lectura, o andan justos de tiempo, esta semana empiezo por un concepto sencillo. Ruego a los afectados lean mis primeras líneas y vayan directos a la sección de comentarios para arremeter contra mi pluma por esto: solamente tontos, limitados de mente y tristes de espíritu pueden encontrar una relación entre su capacidad de ilusionarse con la franja y el rendimiento final del equipo. Que un seguidor del Rayo Vallecano, de hace cincuenta años o recién llegado hace veinte minutos, no pueda permitirse soñar con Europa, o con lo que le salga de la daga, es una imposición mental absurda, inapropiada y mezquina.

He sido, soy y seré humilde en la realidad de una trinchera por la que me he tenido que arrastrar durante lustros para ganarme la vida. ¿En mis sueños? Deseo, aspiro y suspiro por lo que da la gana y cuando me da la gana. Eso incluye a la franja roja, faltaría. Y si ustedes me dicen que porque yo comparta con mis camaradas una frasca soñando con la UEFA el Rayo Vallecano va a perder el siguiente partido es que ustedes confuden realidad y ficción.

Despierten y no se asignen responsabilidades inexistentes. Un teclado no cambia resultados y una receta de ilusión no contraindica derrotas. No dejen, ni en el fútbol ni en la vida, que la tiranía del que poderoso les haga siempre sentir miserables, culpables de ser felices, agradecidos a la piedad del rico. Lo que tienen, en la despensa y en el corazón, se lo han ganado a pulso y no se lo deben a nadie. Disfruten.

Que vuelvan ya

Urgente. Que alguien llame de vuelta a Sueliton y Nicki Bille. Prefiero doscientas veces que Léo pase la noche con ellos en La Gavia cenando en el Ginos y comprando gorras de colores a que se presente en el palco del Manzanares. Por decenas se cuentan los que estrecharon la mano y sobaron la espalda albergándole un futuro estelar como rojiblanco. Ejercicio torpe e innecesario que debe ser atajado a tiempo para evitar males mayores. Por cierto, hablando del anunciado traspaso, pido luz y taquígrafos para la operación entre vecinos. Cada céntimo por debajo de los 8 millones de euros de la claúsula será una puñalada al honor de la franja roja, amén de una operación más que sospechosa. Atentos.

De juveniles para abajo

No es la primera vez que lo repito. Puede que me falte salud y con la cantidad de vino servido nunca tengo suficiente, pero en mi agenda sobran horas y en mi bolsillo maravedíes. De lo primero tengo todo el del mundo y de lo segundo más que lo necesita mi motor de bajo consumo para disfrutar de nuestro Rayo, de día y de noche, lejos y cerca. Gracias a ello, por fortuna o por desgracia, voy, vengo, leo, miro y escucho todo lo que rodea la franja roja en Vallecas y alrededores. Eso incluye frías mañanas de domingo, tras viernes épicos en San Mamés para más detalles, para observar lo que se cuece en la cantera. No hablo del filial, ni del primer equipo juvenil, hablo de más abajo, donde empieza todo. Pregunten a Jémez, que allí estaba, como debe. Me gustó lo que ví y el domingo repito, recién llegado de Granada. Fútbol base.

Los Cármenes

Reconozco que el pasado mes de mayo dudé, y mucho, que fuéramos a repetir visita a Los Cármenes esta temporada, bien por culpa de unos, bien por culpa de otros. La cuestión es que el sábado podré comprobar con envidia cómo un estadio entero canta, vestido de sus colores, el himno de su equipo antes del partido. Mientras, en Vallecas, taquillas cerradas y tienda vacía para aprovechar el tirón de un equipo en máximos históricos. En la taberna discuten sobre Martín Presa. Unos dicen que no lo hará tan mal cuando el equipo está sexto. Otros cuentan que hay que ser muy torpe para ser tan criticado cuando el equipo está sexto. Yo pido torreznos, otra ronda de morapio y me recuerdo a mi mismo que nunca fui resultadista. Futuro.

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