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Época de galones

Ocho jornadas son las que distancian al Rayo de los play-offs por tercera vez desde que habita por la 2ªB (Irún, Éibar,…). Lo de después ya nos lo sabemos de memoria: dos o cuatro finales a vida o muerte que te convierten en equipo “profesional” o te dejan en el pozo.

Experiencia no nos falta, por lo menos a los aficionados, incluso creo que nos sobra. Pero ¿y a los jugadores?… Aquí viene el quid de la cuestión, el momento de los Cubillo, Rubén Reyes, Llorens, Míchel y Pachón. Cinco baluartes curtidos en mil batallas, tíos hechos y derechos que seguro que ya tienen ganas de pasear la franja roja por campos de verdad.

Cubillo se formó en las categorías inferiores del Atlético de Madrid y ascendió a la primera plantilla con los rojiblancos en 2ª, allá por la temporada 00/01. De ahí dio el salto a 1ª al fichar por el Recreativo, donde sólo estuvo una campaña. En la 02/03 regresó a Madrid para defender los colores del Getafe, con el que en su primera temporada consiguió el histórico ascenso a 1ª. Después de dos temporadas recaló en Rayo Vallecano.

Rubén debutó en la temporada 00/01 con el Oviedo en 1ª. En la 02/03, tras jugar en 2ª con el equipo asturiano, se marchó al Villarreal, con el que también jugó en 1ª. Al año siguiente volvió a 2ª tras fichar por el Getafe, de donde pasó en la 04/05 al Albacete, con el que regresó a 1ª. Las lesiones no le permitieron jugar con los manchegos y se marchó cedido al Pontevedra. En la 05/06 lo repescó el Albacete, aunque apenas contó. Decidió finalmente fichar por el Pontevedra, que se volvió a interesar por él, para llegar a Vallecas este año.

De Llorens poco hay que recordar. Nuestro zurdo debutó en 1ª con el Rayo en la temporada 99/00, después de conseguir el ascenso en la campaña anterior. Antes ya había militado en diversos clubes de 2ª como el Lleida y el Leganés. En el verano de 2000 cambió Vallecas por la Ribera del Manzanares, pero se marchó cedido a Osasuna, de donde pasó al Alavés al finalizar la temporada. Allí estuvo cuatro años en la elite del fútbol español, para fichar por el Poli Ejio, donde estuvo otros dos años antes de regresar, seis años después, al Rayo.

Decir Míchel es decir Rayo. Se formó en las categorías inferiores y subió al primer equipo, que estaba ya en 1ª, en la campaña 93/94. En la temporada 96/97 jugó cedido seis meses en el Almería. Con el Rayo de nuevo en 2ª, Michel volvió a Vallecas y ayudó al equipo a ascender. Después, vivió la época más gloriosa de la historia del club. Con un nuevo descenso en la 02/03, fichó por el Murcia, donde estuvo tres años, con cesión al Málaga incluida. En verano de 2006 regresó a Vallecas.

A Pachón, le reclutó el Leganés en 1998 para el segundo equipo del club. La temporada siguiente, la de su explosión, 12 goles le llevaron de cabeza a 1ª fichado por el Valladolid, pero Makukula le cerró todas las puertas, hasta que el Getafe se acordó de que unos cuantos años atrás un madrileño había sido la estrella de su vecino y gran rival del sur. Sus cuatro goles al Tenerife dejaron a su equipo en 1ª y un futuro nada prometedor como 4º delantero.

Cinco nombres y cinco formas de ver el fútbol, todas ellas templadas a base de minutos y minutos. Galones forjados que pueden dejar al rayo más cerca de donde se merece por historia y afición. Otro Éibar no nos merecemos.

Alonso Quijano colabora con Rayo Herald en la elaboración de Reportajes y Artículos de Opinión. Sus comentarios y opiniones respecto a los temas tratados gozan evidentemente de total independencia por su parte. Rayo Herald quiere agradecer su participación como colaborador habitual en este diario.

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