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Un grito delator

Se acerca la hora de la verdad y el Rayo se hace fuerte en casa para consolidar su posición entre los cuatro primeros. La ajustada victoria en casa frente el Castilla dejó varias notas positivas para el equipo de Vallecas.

Y es que si Flavio Briatore no sabe dónde están los caballos que le faltan al R28 sólo tendría que pasarse por Vallecas para saber que se los ha robado Carlos de la Vega. El lateral derecho del Rayo Vallecano está siendo unas de las revelaciones de la temporada, aunque su buen hacer está tapando el camino a otro canterano como es Coke.

Capítulo aparte para la afición rayista que protagonizó una de las noticias posivitas del día, doblando o casi triplicando la entrada habitual de cada domingo. Cierto es que más de uno a pasó por Vallecas para ver los de azul en lugar de a los de la franja roja, permaneciendo camuflado entre la muchedumbre hasta el grito delator de «goooool» tras el cabezazo anulado a Mateos. Árbitro catalán que dirían algunos.

Sea desde aquí extendido el reconocimiento oficial hecho por el club a sus fieles aficionados, añadiendo a los que se desplazan con el equipo a pesar de su modesto presupuesto y destacando a los que vienen a Vallecas el día que hay Formula 1 en la tele y el rival es el Cobeña. Ellos, que están más cerca de los 900 que de los 9000, disfrutarán más que nadie del ascenso o, si vienen mal dadas, sufrirán más con los fracasos. Ellos van a ver al Rayo, no al que juega contra el Rayo.

Por cierto y volviendo al gol anulado -muy cerca estuvo de ser legal si es que no lo fue completamente- tampoco vendría mal reconocer los errores arbitrales a favor cuando los hay. Si hubiese sido el Rayo el que dominase un partido fuera de casa, ante un rival directo, con un hombre menos, con el marcador en contra desde el minuto 5 y con un gol dudoso anulado en la recta final, muy distinta sería nuestra lectura del encuentro y de la actuación del colegiado. A Tete no se le vio, pero a Felipe tampoco, y esta vez no hubo un rival encerrado, sin interés por jugar la pelota y buscando sólo el contraataque.

Toca apretarse el cinturón y prepararse para emociones fuertes en este final de campeonato. El Rayo está más que metido en la lucha por el primer puesto, dato importante de cara a unos hipotéticos playoff. Jugar los partidos de vuelta en casa, con Vallecas hasta la bandera y el público entregado, puede suponer la diferencia entre otro añito en el infierno y la celebración de un ascenso. Un 1-0 como el del domingo puede ser bueno en un partido de vuelta, porque en uno de ida, y a las pruebas del año pasado me remito, puede quedarse demasiado corto.

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