Principal > Opinión > El Santo al cielo…
Fotografía / Rayoherald.com
Fotografía / Rayoherald.com

El Santo al cielo…

Es una de las consignas del mundo moderno. Los enemigos que acechan. De verdad o de mentira. Vendiendo miedo, recibes miles de ofertas de protección. Aumentan las partidas de armas; los agentes. Sin seguridad ya no hay libertad, dicen. No importa todos los abusos que se hagan por ti. Más malos son los que te quieren hacer el mal.

Un arma estadounidense intachable y funcional. Perfectamente ‘Linkable’ a las reducciones en educación. Mentes más cerradas a la imaginación, pero más abiertas al mensaje exterior. Ojo, porque no creo que vaya muy desencaminado a la defensa de nuestro equipo.

Pero son días duros para hablar de fútbol. Ni de defensas. Tampoco de remontadas. Ni tan si quiera de goleadas a 600 kilómetros de casa. Vamos, que poco dura la alegría en la casa del pobre, que se dice.

Nosotros no tenemos casa. Tenemos mucho más que otros, un barrio. Un barrio que canta por su equipo, pero que no se olvida de la vida ‘jodida’. Un barrio que arrastra la etiqueta de farmacia, vertedero, más allá… Un barrio temido desde fuera porque su gente tiene hambre hasta con el estómago lleno. Y ya decía Bob Marley que ‘A hungrymanis a Angryman’ –un hombre hambriento es un hombre enfadado-.

El 14 de noviembre ha supuesto todo un golpe para Vallecas. Sus mayores vigilados, sus jóvenes señalados y su equipo encerrado y entrenado. Mientras, miles de personas salían a la calle. La Albufera no fluía nada más que de rabia por la situación creada.

Es un golpe duro, bajo y difícil de aceptar. Desde hace tiempo, la sintonía de la grada con el equipo es total. Entienden y entendemos. Pero desde este miércoles tristemente famoso para la franja la confianza es menos. Una confianza que rompieron desde dentro del equipo. Diciendo una cosa, haciendo otra.

Es sencillo, para mí, mi equipo es de Primera aún en Segunda B. Para mí, mi equipo es pequeño e imperceptible entre los demás en una tabla de clasificación. Pero es mi equipo por lo que representa, porque nos representa y porque es el más grande en valores.

Y por eso, el santo se me fue al cielo… y me olvidé de que tenemos 16 puntos; de que nos barrieron en Anoeta. Desde el 14 de noviembre, alguien debe una disculpa al barrio.

Desde el corazón del barrio, desde la calle, Jose Ajero (@Jose_Ajero) nos cuenta el latir de la franja roja en “Vk all day”. Rayo Herald quiere agradecer su participación como colaborador habitual en este diario.

<