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Fotografía / Rayoherald.com
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Anoeta deja otra lección para el futuro

En una ocasión escuché en mis cursos de entrenador que “la táctica sin técnica individual no sirve para nada”. Podemos culpar al sistema, pero después de ver el recital de la Real Sociedad todos nos invita a pensar que algunos jugadores deberían reflexionar seriamente sobre lo ocurrido en Anoeta. El equipo rayista salto al campo con un 1-4-4-1-1 que a priori se presuponía como todo un acierto.

Lo contrario de lo previsto

La distribución de espacios de este sistema permite una óptima ocupación del terreno de juego y teóricamente mejora la eficacia defensiva por la cercanía entre líneas, toda lo contrario que lo que se pudo ver en el campo. Desde los primeros minutos de juego, el Rayo dejó muchos espacios entre la defensa y los medio centros. Crónica de una muerte anunciada.

La Real Sociedad salió de inicio con un 1-4-2-3-1, un dibujo que les permitió ganar espacios en velocidad y mantener su línea medular muy reforzada. Los balones en largo bien aprovechados por el conjunto txuri urdin dejó en evidencia a los defensas franjirrojos, perdidos en las marcas y sin la concentración suficiente. Sería injusto individualizar, puesto que minuto a minuto los despistes fueron comunes y más que evidentes.

La organización en el centro del campo no dio ningún fruto, con movimientos lentos en las transiciones que generaban ineficacia en las recuperaciones y que no consumaban en acciones de peligro frente a la meta de Bravo. La primera parte supuso ir al descanso con dos goles de los locales, ambos obra de Carlos Vela y con similares características: toda la defensa rayista desordenada dentro del área demostrando que, a pesar de la superioridad numérica en la zona, seguían sin encontrarse dentro del partido.

Solamente Léo

Las pocas oportunidades rayistas las posibilitó un brillante Léo Batistao, que a pesar de llegar en punta con relativa frecuencia no estuvo respaldado por ningún compañero. Definir la jugada era una proeza imposible de conseguir. A la desesperada, Paco Jémez realizó un cambio táctico importante, retirando al defensa Casado y optando por reforzar el ataque con Delibasic. Este fue el desencadenante de lo que más tarde sucedería, los otros dos goles de la Real Sociedad.

Tanto el protagonizado por Mikel Gonzalez como el de Chory Castro nacieron en balones perdidos y contras muy rápidas, que terminaron por poner punto y final al descalabro rayista. Ni las incursiones de Lass ni del Mudo Vazquez consiguieron una mejora general del conjunto, aunque cabe destacar la actuación del meta Cobeño, que evitó una derrota más abultada. Como diría Benjamin Franklin “Las cosas que duelen instruyen”, así que contra el Mallorca llegará la hora de comprobar si la lección ha sido bien aprendida.

Vanessa Niño (@Neskavk) es una vallecana de pura cepa, Técnico de Sonido, Entrenadora de Fútbol y Técnico Superior en Actividades Fí­sicas y Deportivas. Actualmente trabajando en Telemadrid y entrenando en el Vallecas C.F. Rayo Herald quiere agradecer su participación como colaborador habitual en este diario.
5 comments
vallekano
vallekano

Perdón, rectifico, con esa puntuación (unos 76 puntos) estaríamos en la clasificación de la temporada pasada terceros, sólo por detrás de Madrid y Barça que hicieron su record de puntos el año pasado.

vallekano
vallekano

Y si me dices que, de cada 3 partidos, ganamos 2 y nos golean en el tercero, eso lo firmaría cualquier rayista, ya que eso sería acabar en puestos de Europa Leage. Aupa Rayo.

vallekano
vallekano

A ver seamos un poco serios y coherentes y no digamos cosas sin sentido querido peracu. No creo que a Jemez ni a los jugadores les haga ni p.ta gracia perder por goleada y que les saquen los colores. Son profesionales y actitud y entrega no les falta. Probablemente aptitud, ya es otra cosa. La plantilla es limitada, pero somos el Rayo.

Lipi
Lipi

La anterior no me gusto mucho, pero la verdad es que esta seccion es un acierto.

peracu
peracu

Lo de Valladolid debería haber sido una y no mas. En cambio se ha convertido en casi el pan de cada día en nuestros desplazamientos. Conclusión que mientras ganemos dos y perdamos uno al entrenador se la suda si en esa una no hacen nada. Pero la cara que se te queda después de esos partidos es de aupa, se te olvidan las dos victorias de golpe.

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