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¿Me devuelve la pelota?

En el patio de arriba de los Dominicos valía todo. Allí no había fueras y la reja de la capilla era el mejor aliado para hacerse una pared por la banda. En algo así jugó mi Rayo el sábado en A Coruña y allí siguen quince años después los chavales dando patadas a sus sueños de futbolistas. Luego me he enterado que Riazor es para los “mayores”, para los que ya escriben con bolígrafo, porque el campo nuestro se llama “El Mundo del Fútbol”. Amén.

Nunca creí que alguna vez vería al Rayo jugar en un campo sin gradas, pues toma: 4 años y espérate… nunca me imaginé ver a Míchel tocando la bola con más campos de aficionados al lado, simplemente separados por un cercado de metro y medio. Sólo faltó tener que devolver el balón a los del campo contiguo, o saltar la valla a recuperar el nuestro o terminar jugando dos partidos en el mismo. Igual que en los Dominicos, igual que hace quince años.

Allí se juntaban hasta 3, 4 ó 5 porteros a la vez, balonazos, punterazos, gritos de “a trallazo no vale”,… como mi Rayo, que ha pasado del Bernabéu a casi jugar en campos de tierra o sobre césped de esos que venden en el Leroy Merlin de Alcorcón a 30 euros el metro cuadrado (…)

Ahora saldrán los de siempre diciendo que no pasa nada, que somos el Rayo, la mejor afición del mundo, que los jugadores sienten los colores, que lo importante es llegar fuerte a los play off (“Ipurúa – Irún return”)…, vale, pero la sirena suena al final del recreo de media hora, como todos los días, y todo el mundo a clase sin rechistar: los mayores a los pisos de arriba y los pequeños a seguir escribiendo con lápiz y jugando con plastilina, es decir, la 2ª división B.

El César bajo los palos, el Olmito arriba, Luis de central y Pablito en todos los sitios. Doce años doce jugando de memoria, siempre igual. El que sabía jugaba y el que no pues a las chapas o a estudiar. Mi Rayo no y van 5 años de suplicio. Hoy Tete, mañana Falcón, o Alberto o Víctor, Amaya “missing”, Baquero en la banda, aparece Salva, ¿Manolo, quién es Manolo?, de repente Cubillo, ahora saco a Yuma, de repente Llorens, Diego Torres a Salamanca… de repente otros 3 goles de “traca”, como en Vigo, como en el Cerro del Espino.

Por lo menos que nos quiten las vallas de una santa vez (premio para el que diga en dónde quedan aún), porque entre el fondo del Eurocolchón y el cercado, sólo nos falta poner canastas en las bandas y soltar a los niños durante media hora, que por lo menos nos echamos unas risas hasta volver a clase.

Alonso Quijano colabora con Rayo Herald en la elaboración de Reportajes y Artículos de Opinión. Sus comentarios y opiniones respecto a los temas tratados gozan evidentemente de total independencia por su parte. Rayo Herald quiere agradecer su participación como colaborador habitual en este diario.

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