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Fotografía / Rayoherald.com
Fotografía / Rayoherald.com

El peligro del desequilibrio

El que quiera frasca, vino, metáfora y daga que busque en otro sitio esta semana. Hasta el sábado a mediodía toca agua del grifo y cinta de vídeo. Lo primero hidrata y lo segundo extrae por el lacrimal el líquido consumido. He repasado cuatro veces la afrenta en mi viejo vídeo y sigo sin encontrar un solo valor de la Agrupación Deportiva Rayo Vallecano en el césped de Zorrilla. En semanas como esta aplican líneas certeras y al grano, no hay más. Bisturí.

Hace menos de cinco años

Tete, Coke, Amaya, Baquero, Llorens, Albiol, Yuma, Enguix, Míchel, Diego Torres y Pachón. También jugaron Cubillo, Rubén Reyes y Collantes. En el banco Pepe Mel. En la grada menos de cinco mil fieles. En los carteles una categoría: Segunda B. Ese día se llevaba la victoria de Vallecas el Fabril, filial del equipo que nos visita este sábado. Mis huesos al peso no valen un duro, pero no hay tinaja que borre mi memoria franjirroja. Alguien debería recordar a los que ayer comparecieron en Pucela dónde se puede acabar por jornadas de brazos caídos como la de ayer, y lo que cuesta salir del infierno. Respeto.

Paco ya lo sabe, pero…

Intuyo por sus palabras que ya lo sabe, pero por si acaso se lo recuerdo, para evitar confusiones. Concederle a Labaka el centro de la defensa, o cualquier otra posición que no sea la grada, es un error mayúsculo. Situar al único central disponible en el lateral izquierdo, condenado a un ridículo irremediable, implica la pérdida de un puñado de puntos del carnet que da derecho a conducir la nave franjirroja. Abandonar a Javi Fuego a su suerte, rodeado de figuritas con pose de fútbol siete, es una temeridad innecesaria y una de las claves de semejante despropósito.

Hasta aquí nada nuevo, así que apunto a las razones, que no son tan obvias. Un empacho de exposición externa y una ronda de egos, salteada con titulares bondadosos sobre la línea de tres, pueden hacer que lo que se hable de ti supere a lo que tú mismo quieres hacer. Preso de la imagen exterior, las decisiones interiores quedan en segundo plano y te olvidas de las razones que te llevaron a tomar la primera decisión táctica, acertada e incluso brillante. La forma puede al fondo y el envoltorio es cien veces mejor que lo que hay dentro de la caja, que está vacía. Reflexión.

Único castigo

La única forma de haber castigado a Casado habría sido en verano, contratando competencia para un puesto que sigue cien por cien en su mano. No tiene recambio y lo sabe. No hay otra opción y lo explota. Se le ha consentido y es tarde, pero me quedo con lo bueno. Casado es lateral más que decente para la banda izquierda del Rayo Vallecano. Aunque sea por conveniencia la relación debe funcionar, al menos hasta que acabe el baile de este año y el pescado esté vendido. Arreglo.

Desequilibrio

No me suelo repetir de una semana para otra, aunque se me empieza a hacer necesario con tanto plumilla suelto en el heraldo, no sea que alguno se haya confundido y haya repasado breverías y necedades de otros. Veo mucho abrigo en algunas zonas y demasiada manga corta en otras. Doscientos centrocampistas en el banco y otros doscientos en la grada, inéditos. Mientras, el equipo se desangra por la escasez de defensas en una plantilla desierta de goleadores. No me gusta el traje que lleva Jémez y al primero que apunto es al sastre Miñambres, por buena fama que tenga.

No está la pluma de humor para boberías, así que dejo símiles a un lado para recordar a los más despistados que el caso Sueliton sería un escándalo de doble portada y horas de radio en diecinueve de cada veinte equipos de Primera División. Un gran sueldo a la basura en una entidad concursada, con Tito dejándose la vida sin un miserable descanso ni posibilidad de dar descanso o castigo a Casado en banda contraria. Broma en la superficie que penetra por las grietas hasta dañar las estructuras. Me preocupa el desequilibrio, y mucho. Peligro.

Despejando nubes negras

Acabo en positivo y despejando nubes negras. Salvo que mi limitada habilidad numérica me deje en evidencia, ninguno de los seis goles encajados en Pucela contabiliza el sábado contra el Depor. Borrón y cuenta nueva, lección aprendida, reajuste de peones y cinco litros de sudor por barba cuando se llegue al vestuario. Me dolerá ver asientos vacíos en nuestra parroquia, pero los fieles merecen más que nunca una buena función. Por ellos.

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