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Fotografía / Rayoherald.com
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Por la franja, por la hinchada

No hay un solo motivo futbolístico para pensar que el Rayo Vallecano ganará el domingo al Granada. Al menos eso se desprende de los últimos 6 partidos. Es un equipo bloqueado, asfixiado y desesperanzado. Una plantilla lastrada por las lesiones y las sanciones. 3 puntos de 30. Un +13 con el descenso tirado a la basura. Un colchón roto y despedazado. Ingredientes que mezclados en una sartén provocan un miedo atroz en Vallecas.

Pero el partido del domingo no es un partido cualquiera. Es el partido. El más importante en la historia reciente de la franja roja. Enfrente estará el Granada, un rival con parecidas sensaciones a las rayistas. Ambas escuadras, ambas aficiones tienen un pánico atroz a perder la categoría. Por eso, lo futbolístico pasa desde ya a un segundo plano. Para conquistar la permanencia, el rayismo (paraos a pensar todo lo que incluye esa palabra de sólo tres sílabas) tiene que empujar hasta mucho después de no poder más. La salvación, en 90 minutos. Un “me quedo o me voy” insoportable. Y mucha gente que se merece celebrar que su “Rayito” se queda en Primera División.

Por los que iban al campo en Segunda B. Por los que viajaban en Segunda B. Por los que animaban en Segunda B. Por los que presumían del Rayo en Segunda B. Por los que se engancharon a la magia de la franja a la vuelta del Infierno. Por los que se gastan su dinero en acompañar a su Rayo por España. Por los que ya no pueden ir a “Vallekanfield”, pero cierran los puños cada vez que la radio “escupe” un gol de Tamudo o de Diego Costa. Por el tío abuelo de Nacho Palencia, 65 años de socio y 90 de “hombretón”.

Por Michu, que siente como un hincha lo bueno y lo malo que le pasa a su equipo. Por los empleados anónimos que también están recibiendo sobres certificados de la Administración Concursal. Por las primas, las “sobrinas” y las “nietas”. Por Javier Tebas, que aunque el Rayo baje seguirá siendo “experto en concursales”. Por Tito, un lateral de primera en Primera, Segunda o Segunda B. Por Arribas, que con las rodillas hechas polvo no descansará ni aunque el árbitro decida que Rayo y Granada se la juegan en la prórroga. Por Javi Fuego, el motor de la salvación (¡¡¡vuelve!!!). Por ex rayistas como “Villaverde Power” (Borja García), Coke, Yuma o Juan Carlos, que en Córdoba, Sevilla, Salamanca y Alicante sufren cada día por la franja. Por “Isi”, el utillero que seguiría haciendo lo mismo aunque el Rayo Vallecano se tuviera que refundar desde la Regional Preferente.

Por Víctor Paredes, un preparador físico que ha “mamado” el Rayo hasta hacerlo suyo. Por Piti, una zurda rayista hasta la muerte (¿conservas la peluca morada?). Por Diego Costa, que ha demostrado ser capaz de pegarse hasta con su suegra por defender el escudo. Por Felipe Miñambres, un tipo honesto. Por los que se tuvieron que ir porque ya no podían aguantar más, pero siempre estarán. Por los periodistas que cubren al Rayo Vallecano y se implican en la información… y en la devoción. Por “Su Majestad” Michel, que después de toda una vida con y por el “Rayito” no se merece la crueldad de un descenso.

Por todos los que alguna vez han berreado la canción de Ska-P. Por los que lloraron en Eibar. Por los que lloraron hace un año en la Asamblea. Por los jugadores que se están dejando la vida por el club… y por los que no. Por Cobeño, mucho más que un portero. Por Armenteros y sus “gayumbos” blancos. Por Trashorras, que ha demostrado que en el Rayo Vallecano también pueden jugar los buenos. Por Tamudo, un delantero de leyenda. Por Movilla, un profesional intachable. Por el “Iniesta de la Albufera” (Diego Benito), peor futbolista que persona. Por todos los que pelean por la “franjita”, que a las 6 defenderán al Rayo B, y a partir de las 8 sufrirán con el Rayo de todos.

Por José Ramón Sandoval, cuya manera de entender el fútbol no merece un descenso. Por los que estuvieron en Burdeos y estarán si el Rayo ha de jugar la próxima temporada en Murcia, Huesca o Sabadell. Por los que se gastan lo que no tienen porque necesitan estar. Por Javi, ese hincha que viaja a todos los estadios, que anima, sufre, se cae y se vuelve a levantar. Por los que son del Rayo y punto. Por todos los niños que visten con alegría la zamarra franjirroja. Por los que son capaces de organizar desplazamientos masivos en 48 horas. Por los que se echan a la calle para celebrar… o protestar. Por la vida pirata. Por la inglesa, la francesa, la botella de ron y la futura novia rayista. Por los que “tragaron” y nunca hablaron porque no querían ”joder” a su Rayo Vallecano. Por los que hacen Rayoherald, que están viviendo su semana más difícil y que terminan una aventura que iniciaron porque NADIE hablaba del Rayo Vallecano. Por todos los que, consciente o inconscientemente, no he mencionado en estas líneas.

Rayista: cierra los ojos e imagina como rugirá “Vallekanfield” el domingo 13 de mayo a las 8. Impresiona, ¿eh? Intenta quedarte, Rayo. Por la franja, por la hinchada. Pero si el “Rayito” se va, 15.000 hinchas abandonarán el estadio rotos pero orgullosos de animar a la franja más especial del mundo. Si el “Rayito” se va, se quedará su hinchada, la hinchada con más cojones del fútbol español. Una hinchada que llora de felicidad o de pena, pero que siempre vuelve a estar ahí para volver a llorar. Si el “Rayito” se va, volverá. Como antes. Como siempre.

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