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Fotografía / Rayoherald.com
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El baile, la burla, el horno y los bollos

No está el horno para bollos en la Avenida de la Albufera. Mi limitada capacidad de escritura no le llega ni a la suela de los zapatos a mi incondicional amor a la franja roja, así que no esperen ni un solo tachón a los mios en el puñado de líneas que tienen por delante. Hasta la más benigna de mis críticas constructivas podría ser convertida, en tiempos de dificultad extrema como los que corren, en el más cruel de los ataques. Toca arrimar el hombro, sin más.

Niñatos ricos y consentidos

Puede que ni Alves ni Thiago lo sepan de primera mano, pero se lo puedo constatar sin que tiemble la espada: con buena minga bien se consuma. Váyanse a chulearse a otro sitio, que en Vallecas estamos hartos de niñatos consentidos que disfrutan restregándonos las miserias de la franja por la cara. Par de mequetrefes al que Guardiola, impecable capitán de barco por cierto, me dicen puso la cara colorada en el vestuario y delante de los medios.

También puso orden Puyol a base de collejas sobre el mismo césped de Vallecas. Además, el capitán del Barça se interesó por la herida de Rober en lugar de celebrar el segundo tanto azulgrana. El brazalete ordena y manda, dentro y fuera. En los mios no sé ni quien lo lleva, y más nos vale que aparezca alguno más pronto que tarde. Galones.

El orden de las cosas

A ver si ahora el problema del Rayo Vallecano va a ser perder tres puntos con los de azul y grana. No contábamos con esos puntos en la saca y siempre ha sido mejor perder haciendo ruido que con sigilo y disimulo. Encajar siete no es mal acicate para apretar más los dientes en la inminente visita a las Gimnesias. Y cuidado con confundir el orden de los corredores, que los de la franja le sacan seis puntos a equipos con porteros de ocho millones de euros.

Echo una mano a la frasca y otra a la daga cuando ahora me intentan vender que en Zaragoza, Gijón, Villarreal y Granada son buenos y los de Vallecas muy malos. Miren a la tabla y a los presupuestos, en el orden que quieran, y entonces me cuentan. Con la mitad de problemas de los que se cocinan en Payaso Fofó cualquier otro club andaba moribundo y sin sangre por sus venas. La nuestra es franjirroja y salvará el entuerto con la única ayuda de una soga al cuello. No se confundan.

No quiero más cantera

La cantera ha dado la barba, en el primer equipo y en el segundo. Hasta en el tercero me cuentan, aunque a ese mis desgastados huesos no llegan a verle con la frecuencia que me gustaría. Han cumplido y contribuido, han crecido y han sumado, pero llega la hora de los mayores, y punto. En verano, de nuevo con un horizonte de primera, si quieren nos preguntamos qué hace un lateral derecho profesional en la plantilla incapaz de jugar un minuto en toda la temporada.

También nos podremos preguntar, y apuntar con el dedo si quieren, si el rostro de Raúl Bravo es de cemento o de granito. Para eso, y para otros menesteres, tenemos el verano entero, pero ahora toca poner a once pesos pesados en el campo y distribuir las piezas como buenamente se pueda. El futuro pasa por Rober, Aitor, Pape, Benito y una larga lista, pero para que ellos sigan creciendo luego los mayores deben hacer su trabajo ahora. No les fallen.

Los otros campos

Pocas, casi nulas, han sido las ayudas de las que históricamente ha gozado el Rayo Vallecano. La misma tenebrosa pinta tienen las famosas circunstancias este año. Mallorca se juega entrar en Europa, del mismo sitio que venía un agotado Athletic para bajar los brazos sin oposición en Zaragoza. De Cornellá y el Sporting no habló porque desconozco el tema, pero me asusta la partida de poker con nuestros bolsillos llenos de agujeros. Mucho me temo que los arreglos no van a beneficiar nada a la franja. Toca nadar contracorriente por no haber hecho los deberes a tiempo, y eso no es culpa del resto. Ignoremos la chamusquina y centrémonos en lo nuestro. Mallorca.

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