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Derrota por la mínima


El Rayo Vallecano sufrió su primera derrota de esta temporada por la mínima (1-0) y en un campo siempre complicado como es Pasarón. El Pontevedra aprovechó una de sus escasas oportunidades y sentenció un partido estancado en el centro del campo debido al respeto con el que se jugaron ambos equipos.

El planteamiento general auguraba un partido de puro centrocampismo, con distancias de apenas cuarenta metros entre centrales. La posición de los jugadores, muy similar en ambos onces, redujo los espacios y espesó el movimiento del balón durante todo el encuentro.

El Pontevedra no transmitió peligro hasta bien entrada la primera parte. Por su parte, el Rayo mostró sus cartas rápidamente, con sendos lanzamientos de Míchel en el minuto 20 y Diego Torres en el 27 que pusieron sobre aviso a la defensa granate.

Los franjirrojos buscaban la velocidad de Collantes por la banda izquierda, que pese a llevar sensación de peligro a la meta de Bonis, sus penetraciones no encontraban quien mandara el esférico al fondo de la red pontevedresa.

Cercano el descanso, los de Javi Gracia estiraron sus líneas buscando más espacios. En ambos casos fue Igor el que trató de perforar la portería de Falcón, primero con una incursión por banda y posteriormente con un remate de corner que salió alto.

En la segunda mitad sentenció el Pontevedra

La segunda parte comenzó con el mismo guión que la comenzó la primera. El Rayo Vallecano intentaba llegar a la portería de Bonis y la malla entretejida de Gracia lo evitaba. A la inversa ocurría lo mismo: la defensa rayista desbarataba con solvencia cada acercamiento de los jugadores granates, en especial las de un activo Igor.

El partido proseguía por los lares marcados y los porteros eran meros espectadores de excepción. Las jugadas a balón parado se convirtieron entonces en la única arma contra la falta de fluidez. Primero Llorens en el 51 y después Igor en el 61 trataron sin resultado de adelantar a su respectivos colores.

En el minuto 62 Mel puso en liza a Jonathan Álvarez buscando la jugada individual que abriera la lata de Pasarón. Y es que en estos partidos el resultado casi siempre depende de una jugada aislada: la del Rayo la tuvo Diego Torres en sus botas y no pudo anotar, la del Pontevedra la tuvo Xavi Moré y resolvió a la red; cosas del fútbol.

La oportunidad de Diego Torres en el 71 la inició Amaya con un pase magistral. Igual de magistral fue el control orientado con el pecho del pucelano y la forma con la que se acomodó el balón al pie. Sólo la mala suerte hizo que la perfecta volea que se sacó de la bota se fuera a la grada por escasos centímetros.

Xavi Moré si tuvo más suerte al encontrarse con un mano a mano ante Falcón en el 83. Pese a partir de una posición más que dudosa, el asistente permitió que el jugador se internara en el área y batiera al meta rayista con un disparo certero.

Tras el gol el Pontevedra plegó velas y se retiró a puerto buscando el pitido final del árbitro. Estiró el tiempo de las caídas y durmió el partido sin dar opción al Rayo de repetir la remontada de hace dos años.

La nota negativa de este partido fue la expulsión de Yuma por roja directa en el descuento. El jugador rayista se encontró en medio de una tangana y Moro Sánchez le mandó a los vestuarios al interpretar agresión del canterano; una sensible baja para el partido ante el Villa de Santa Brígida en el que el Rayo deberá retornar a la senda de los goles y la victoria.

Pontevedra: Bonis, Duque, Castaño, Vázquez, Bermudo, Charles (Óscar, min. 87), Víctor, Turiel, Dani (Xavi Moré, min. 70), Gato (Bianchi, min. 85) e Igor.

Rayo Vallecano: Falcón, De la Vega (Salva, min. 83), Baquero, Amaya, Llorens, Yuma, Cubillo, Albiol (Jonathan Álvarez, min.64), Collantes, Míchel y Diego Torres.

Goles
1-0 (Min. 83): Xavi Moré, en posición dudosa, bate por bajo a Falcón.

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