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Fotografía / Rayoherald.com
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Narciso y la butifarra

Nunca fue el joven Narciso un buen aliado, ni en la mitología griega ni en la vallecana. Parece que en cuanto vemos un poquito de luz algunos empiezan a pensar en su bolsillo y rápidamente se olvidan de dónde estaban antes de que la franja les rescatase del fango. Butifarra catalana para Casado y por extensión para los nuestros, pues el arreglo con el galáctico Raúl Bravo tornó en una infamia de las que pasan a la historia. Nunca me preocuparon las goleadas en contra, pero siempre he odiado ver a los mios andar sobre el campo. Y el domingo ví a un par de ellos o tres. Decepción.

De parroquias y catedrales

Triste, lo reconozco. Este año vuelvo a la meseta con nueve goles desde las tierras catalanas. Creo que nadie esperaba semejante escarnio en plaza tan solemne y novedosa para la franja. Los de Cornellá me recuerdan en algo a los míos, despechados y ninguneados por vecinos varios, han viajado sin apenas equipaje por campos propios, hasta que por fin les han acomodado en una catedral del fútbol. Los míos seguirán, Dios mediante y durante siglos, en el templo de la Albufera. Envidia sana.

Efluvios de grandeza

Algo me dice que el capitán del barco ha tenido semana de egos en el vestuario, entre otras vicisitudes. Se la jugó con Bravo y le salió batracio de mala muerte. Infumable el partido del ex de la Castellana, ridiculizado no una ni dos veces por su banda. Tres cambios en el impás para maquillar un ridículo de los que se recuerdan durante años. No se salva ninguno, pero igual que no hace mucho destaqué sus grandezas hoy destapo las miserias de Pulido y Trashorras, ausentes y pasotas toda la mañana. Ganando a los que vienen el sábado a Vallecas se llevará mejor, pero perdonarlo a la ligera es tarea de tristes que sólo saben mirar hacia abajo. Mal gestionado.

Un millón trescientos mil metros

Son los que separan nuestro templo de Cornellá. Ida y vuelta. La primera a pecho descubierto hasta que el sueño les venció y les despertó el sol de la mañana. La segunda con cara de tonto y tirando de orgullo. Dolidos y apesadumbrados, no más de cuarenta, regresan mientras escribo estas líneas. Sólo por ellos más de uno tenía que estar pidiendo perdón una semana entera. Los de franja de toda la vida mañana se levantarán a seguir trabajando, si es que tienen dónde. Los que van de corto librarán por su esfuerzo hasta el martes. Injusto.

Hola don Pepito, hola don José

Ex socio de la franja, escritor novelesco amateur y charlatán como pocos. Parece que hace dos días que se quitaron las vallas y vuelve Pepe Mel. Al otro lado seguirá Sandoval, ya convertido en Don José, y los suyos esperando dar otro golpe de efecto como el del Villamarín. Verso acaudalado en rima consonante y aliñada contra prosa callejera con aspavientos y sin tapujos. Los dos le han dado mucho a la franja cuando más lo necesitaba, en momentos de olvido, apuro, zozobra y desolación. Cuidado, que la fórmula aplica a la inversa y la franja también les ha dado mucho a ellos dos. Mis respetos.

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