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Fotografía / Rayoherald.com

Koné, frenado por las lesiones

Arouna Koné -11 de noviembre de 1983, Ànyama, Costa de Marfil- vuelve a sonreír en tierras levantinas. El delantero marfileño, uno de los objetivos de Sandoval este verano y que estuvo cerca de recalar en el cuadro franjirrojo, ha dejado atrás un auténtico calvario de lesiones para recuperar el olfato goleador que le encumbró durante su etapa en el fútbol holandés. Sus 8 goles en el campeonato doméstico ya le sirven para superar el registro de las cuatro temporadas anteriores juntas, en las que los problemas físicos frenaron un futuro prometedor.

Una carrera gestada en Holanda

Criado al compás del fútbol precario africano, sus precedentes únicamente se situaban en el modesto Rio Sport, un club de la pequeña población de Ànyama, cuando el Lens le citó en el país galo para realizarle una prueba. Koné no supo adaptarse al entorno pero decidido a no regresar a su país de origen probó suerte en la primera división belga, donde en el Lierse SK comenzó a dejar huella.

Su buena campaña puso en alerta a varios equipos holandeses, fieles conocedores del fútbol de su país vecino. Fue en el Roda donde se destapó como un gran goleador desde el momento de su llegada en 2003, mismo año en el que disputó el Mundial sub-20 con su selección y destacó por encima de sus compañeros al anotar tres de los cuatro goles que logró Costa de Marfil.

Dos años después la camiseta amarilla del equipo de la ciudad de Kerkrade parecía quedarse pequeña para un Koné que aspiraba a más. No cambió de país pero si ascendió de nivel. El PSV de Hiddink pagó más de nueve millones de euros por sus servicios y permitió al marfileño firmar los dos mejores años de su carrera. Fue decisivo en la conquista de los campeonatos ligueros, al superar en ambos la decena de goles, y tuvo un papel preponderante en la llegada a cuartos de final de la Champions en 2006.

Un castigo inesperado

Sus números en ataque no parecían hacer descabellada la cifra de 12 millones de euros que el Sevilla desembolsó por su fichaje, convirtiéndose entonces en el jugador más caro de la historia del conjunto nervionense. Sin embargo, Koné cerró un año irregular en el plano personal y en el verano de 2008 comenzó su particular infierno. Durante un partido amistoso con Costa de Marfil sufrió la peor de las lesiones, una triada que le mantuvo alejado del verde casi una temporada.

Pese a la recuperación pocas veces dio muestras del nivel que le llevó al equipo andaluz y la competencia de hombres como Negredo, Kanouté y Luis Fabiano no se lo ponían nada fácil. La necesidad de minutos con vistas al Mundial de Sudáfrica le obligó a probar suerte fuera del Sevilla. Su cesión a mitad de año al Hannover 96 arrancó con buenas sensaciones pero de nuevo una lesión de rodilla le obligó a parar.

Después de disputar un solo encuentro la temporada pasada, el atacante está decidido a dejar atrás fantasmas del pasado. Durante el mercado estival no faltaron novias para un Koné que finalmente recaló en el equipo de Juan Ignacio Martínez. Hasta ahora sus goles han sido fundamentales para llegar al duelo ante el Rayo en una privilegiada cuarta posición y nadie duda que si las lesiones le respetan, cerrará el año con números similares a los que inició su trayectoria.

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