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Fotografía / Rayoherald.com

Problemas y soluciones

Nunca abandono Caesaraugusta sin un buen paseo por la Plaza del Pilar. Confieso que me duelen menos los pies si lo hago en la mañana del lunes, con tres puntos en la andorga y sin ninguna prisa por regresar en caballo de acero a la capital del reino. No me espera nadie en casa y hasta el domingo tengo tiempo, aunque la visita de los vecinos de la jeta más dura que azul merecerá su buena tertulia previa en la taberna.

Vamos con lo visto ayer en La Romareda, siempre con la prensa local en la mano y un buen desayuno en la mesa. Si supiera mi galeno lo que disfruto este momento no me recomendaría con tanta insistencia que me quedase en casa. Hay tantas cosas que no sabe. Al lío.

El doctor Jekyll y el señor Hyde

Y no hablo del Rayo fuera de sus posesiones vallecanas, sino del lateral izquierdo que ayer dio las dos sobresalientes asistencias de gol. Cuidado con los cantos de sirena de periodistas aburridos con su llamada para equipos grandes y reclamos para la roja. Es salir el tema y se pone a tirar cañitos de internacional que provocan goles en contra. Que no se me olvide, no hace mucho me dijeron los del heraldo que tiene buen padrino para buscarle destino y que sólo habla cuando el equipo gana, y no siempre. Modestia.

De fuera vendrán que la franja defenderán

Que los tristes sigan mirando hacia abajo y cambiando de capitán, que así les va. El domingo se toma nueva venganza de los vecinos del sur, nos volvemos a poner por encima y a pensar en Ballesteros con calma antes de la visita de los pudientes de la Castellana. Me da que los nuevos han venido a comerse el mundo y pocos ya se acuerdan de los echados, retirados y exiliados de la Albufera.

En mi oficio, el que se despistaba lo pagaba con tres cuartos de acero en el pecho y un responso con cuatro piedras en forma de cruz, como mucho. En el acomodado mundo de los ricos del balón, la dejadez sólo se paga con una ración de banquillo y la humillación pública de ver cómo los recién llegados defienden la franja con el coraje que es debido. Donde ayer había problemas hoy ha soluciones. Que reflexione al que le toque, que hay más de uno.

Donde más duele

Juro que pensé que cerrábamos la Romareda con la misma jugada en banda de Piti y el 2-3 de hace unos años. Me bastó con ver Diego Costa y Armenteros hacer malabares con los desahuciados maños, aunque me huelo que no habría hecho falta tanto sufrimiento de no haberse cruzado una puñalada trapera. Menos atención a las protestas y más a los golpes certeros como el que se cargó a Trashorras a las primeras de cambio. No fue azar, sabían dónde daban. Arbitraje.

Excusas de medio pelo

Me pongo con estas líneas cinco días después de su eliminación en África y todavía no ha pisado Vallecas. No es la primera vez que pasa este año y mucho me temo que el caso Lass va a terminar en agrio desencuentro, más pronto que tarde. En los tiempos que corren, basta tener un puñado de maravedíes y un poco de picardía para dar la vuelta al mundo en menos de lo que este viejo tarda en cojear de su casa a la taberna.

Al diablo los vuelos, los billetes y demás excusas de medio pelo. Si no está ya en casa es porque no quiere. Lo mismo cuando llegue no juega. Lo mismo cuando no juegue no vale tanto. Lo mismo cuando no valga tanto o se queda en casa o vuelve antes. Si quieren marcho a las misiones y zarpo yo mismo en su búsqueda en el barco de las tres y media. Prometo traerle de la oreja. Explicaciones.

El espejo

Y el que defienda el cúmulo de niñerías explicadas con esta pluma, que recupere el partido en La Romareda y revise lo sucedido. En la cinta verá a dos tipos que juntos suman setenta y tres años dejándose la vida por la franja. Sin levantar la mirada de la pantalla, se encontrará con un asturiano robando balones y otro enchufándolos de todos los colores, y celebrándolo. Verá a un argentino que se ha ahogado lejos de la franja y viene a respirar aire puro en Vallecas. No me vengan con más gaitas y aprovechen los espejos. Enormes.

Un tocapelotas

Lo confieso. Desde que se fue Aganzo llevo echando en falta un tocapelotas, un incordio inaguantable en la punta del ataque que desespere a los defensas, cabree al árbitro, se enfade con el que corta el césped y se las tenga tiesas con la afición rival. Me da con Diego Costa vuelve esa figura, acompañada de la calidad y los goles que nos van a hacer falta en la segunda vuelta. Apuesto media frasca por ocho dianas y dos expulsiones de aquí a final de temporada. Me vale.

Toca estar atentos

No olviden el domingo revisar baños, luces e higiene general. Atención a la cifra de asistentes y a los trajeados del palco vallecano. Se lo han ganado a pulso con su oscurantismo general y ahora toca recordarles quienes somos. Ya son 88 años de franja como para estar pensando en tonterías varias y abrazos rotos. Eso sí, preparen treinta euros para la visita de los niños ricos, que están las cosas muy malas. Alerta.

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