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Michu, gigante en Vallecas

Está viviendo un sueño. Es consciente de ello y saborea cada minuto que pasa. Miguel Pérez Cuesta, ‘Michu’ (Oviedo, 21 de marzo de 1986), se ha convertido en uno de los hombres de referencia en el retorno del Rayo a Primera, disfrutando del buen inicio de temporada de los franjirrojos y de un debut perfecto en la máxima categoría.

Un hombre tranquilo

Quién diría que ese gesto de rabia al celebrar sus goles, con los ojos fuera de sus órbitas, y una euforia desatada pertenecen a la misma mirada tranquila y humilde del Michu del día día. El asturiano está gozando el buen momento del Rayo Vallecano y se le nota. Habla pausado pero no esconde su ilusión. Sólo se acelera cuando el fútbol ronda por medio de la conversación.

A sus 25 años le ha llegado la oportunidad de jugar en Primera, en un equipo en el que parece que lleva jugando toda la vida. Sabe dónde está y cuál es el objetivo marcado. Quizá no se dé cuenta, pero los elogios que reparte al que ya llama “el Rayito” son de los que emocionan a quien siente la franja roja. “El Rayo es un histórico que me ofreció la posibilidad de venir a Primera y está saliendo todo a pedir de boca”, afirma sin escatimar buenas palabras hacia todos sus compañeros. “El ambiente entrenando es espectacular. El grupo es impresionante. Vienen de vivir lo del año pasado y parecen una familia en la que a los nuevos nos han acogido genial”, asegura con rotundidad.

[..] El ambiente entrenando es espectacular, el grupo que tenemos es impresionante [..]

El cuerpo técnico no se libra del reconocimiento del asturiano, destacando la figura de José Ramón Sandoval como uno de los grandes culpables de su fichaje. “Me convenció pronto. Durante la pretemporada hablamos varias veces por teléfono y tras explicarme la estructura me animó a subirme al carro. Ni me planteé otras opciones”. Sobre el míster subraya su sinceridad. “Va siempre de cara y lo que te tiene que decir te lo dice. Siente esto como el que más”, a la vez que confiesa cómo le impactaron aquellas lágrimas del técnico en Getafe.

Disfrutando de un sueño

Apenas unas semanas antes se había producido su debut. La Catedral del fútbol español, San Mamés, fue el escenario. El Rayo está a punto de dar la sorpresa en un campo histórico y, como recuerda, “donde el Barça acabó empatando en el último minuto”. Tras el partido el equipo regresa al césped para hacer ejercicios de recuperación. Todo el estadio está vacío salvo un córner donde la hinchada rayista entona “La vida pirata” y dirige aplausos a los suyos. Sobre el verde Michu se muestra agradecido, sin camiseta, fundido físicamente por el esfuerzo y puños en alto agradeciéndoles su apoyo durante el partido.

[..] Me impactaron las lágrimas de Sandoval en Getafe, siente esto como el que más [..]

“Cuando veo a la afición del Rayo animando así, tanto en Vallecas como fuera de casa, pienso en el mérito que tiene, porque lo más fácil es ser del Madrid o del Barça”, reconoce con un gesto de admiración. “Ganamos o perdamos siempre están ahí. Es impresionante y te ayudan en los momentos de flaqueza y para mí eso es la hostia”, cuenta con orgullo de tener de su parte a quienes ‘sufrió’ hace un año en su visita con el Celta a Vallecas.

“En los primeros 15 minutos nos podían haber metido fácil un 3-0 y yo les escuchaba el ‘míralos, míralos, cómo se acojonan'”, recuerda con cariño.

Las palabras siguen volando en la conversación y cada vez se entiende más del porqué de su efusividad al celebrar los tantos que hasta ahora le mantienen como jugador con más goles del equipo. “Marcar para mí es lo máximo… y más si encima ves a toda tu gente celebrándolo contigo con los ojos inyectados en sangre”, explica sobre su particular éxtasis al perforar la portería rival. De los goles marcados hasta ahora habla con especial cariño del que sirvió para dar la victoria en Getafe. “Era en el córner donde estaba toda la afición. Yo les escuchaba cantar ‘Gol, gol, gol’ y lo celebré con ellos”, admite feliz.

[..] La afición del Rayo es impresionante, te ayuda más que nunca en los momentos de flaqueza [..]

Incluso a Michu le sorprende la cantidad de goles que ha marcado hasta la fecha, dos de ellos nada menos que en el Santiago Bernabéu. “Jugar como jugamos en el Bernabéu durante 40 minutos tiene mucho mérito. Ahí abajo incluso escuchaba a la gente impacientarse”, indica sobre dicho partido en el que el Rayo volvió a casa goleado (6-2).

El ovetense no esconde en este punto su frustración con la actual situación de la Liga española, donde los dos grandes están muy por encima del resto con una diferencia de presupuestos abismal. Siente rabia por ver cómo otra competición como la Copa es tan desigual y ya no permita las hazañas que se daban antaño con equipos pequeños eliminando a los grandes.

Lo siente porque vive el fútbol tanto desde la perspectiva del aficionado como del amante del deporte. La pasión le viene de familia. Su padre acude a todos sus partidos, allá donde juegue. “No falla, por lejos que juegue allí se planta”, dice entre sonrisas. Recordar el fútbol de los 90, los jugadores míticos que él vio en primera persona en el Carlos Tartiere demuestra que ha conseguido aunar su gran afición con su profesión, donde se ha encontrado con mejores y peores momentos.

Máxima implicación

El carbayón recuerda su pasado con gran cariño. Destaca sus 14 años en el Oviedo, adonde llegó desde el equipo de fútbol sala de su colegio. Tras su paso por el equipo de su corazón estuvo cinco años en la disciplina del Celta. Del equipo vigués habla ilusionado y agradecido, aunque ahí pasó sus dos peores momentos hasta la fecha en su carrera. Con sólo 22 años se le presentó la oportunidad de fichar por el eterno rival del Oviedo, el Sporting de Gijón. El dilema se le presentaba porque era una gran oportunidad tanto en lo futbolístico como en lo económico, pero el rechazo de parte de afición sportinguista hacia el centrocampista, le hicieron permanecer en el equipo celeste. Las mentiras que surgieron en varios medios durante la semana de su frustrado traspaso las recuerda con especial dolor.

[..] Mi padre me acompaña siempre, por lejos que sea y juegue donde juegue allí se planta [..]

Tampoco fue plato de buen gusto la situación que vivió hace sólo unos meses. El 11 de junio el Celta visitaba al Granada con el objetivo de acceder a la final del playoff de ascenso a Primera. Tras forzar los locales el desempate desde los penaltis, Michu pide “expresamente al míster lanzar el quinto”. Sus compañeros aciertan en los anteriores lanzamientos mientras que Carlos Calvo había fallado uno para el conjunto andaluz. El ‘5’ celeste busca la escuadra izquierda rival y su lanzamiento se pierde por poco arriba. El Granada acaba venciendo. La valentía no tuvo premio y el Celta perdía el tren del ascenso.

Las semanas se suceden y Michu acaba su contrato con los celestes. Comienza entonces una historia de la que apenas hemos vivido el comienzo pero que ya ha servido para que este reconocido admirador del fallecido Peter Dubovski, “el mejor jugador que he visto nunca en el Tartiere”, sepa lo que es el sentimiento por la franja roja.

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