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Fotografía / Rayoherald.com

El Rayo ya sabe lo que es ganar en Pamplona

El Rayo Vallecano ya sabe lo que es ganar al Osasuna en Pamplona en Primera División. Fue en la temporada 2002-2003 cuando el conjunto entonces entrenado por Fernando Vázquez derrotaba a los rojillos en El Sadar, estadio ahora renombrado a Reyno de Navarra.

Triunfo por la mínima

El equipo franjirrojo, en su cuarta temporada como equipo de Primera División, logró una victoria por la mínima (0-1) en la jornada 16 de esa campaña 2002-2003. Los dos equipos llegaban al encuentro tras el parón de Navidad y con una dinámica muy parecida. El Rayo acumulaba dos victorias y dos empates en las cuatro últimas jornadas, incluyendo un triunfo por la mínima frente al poderoso FC Barcelona en el por entonces estadio Teresa Rivero.

Pese a la mejora de resultados, estaba en puestos de descenso (18º en la tabla) con quince puntos en quince jornadas y un bagaje fuera de casa desolador: dos victorias y cinco derrotas. Osasuna, pese a marchar decimosegundo, estaba a tres puntos del descenso con dieciocho puntos. El partido era clave, ya que ambos eran rivales directos para luchar por el descenso jugándose tres puntos vitales. Osasuna había logrado tres victorias y una derrota en las cuatro jornadas anteriores al parón navideño, por lo que su dinámica era algo mejor que la del Rayo Vallecano.

Dos equipos con muchas carencias

El Osasuna-Rayo Vallecano presentó a dos equipos con muchas carencias tanto ofensivas como defensivas. El Osasuna era un equipo superior en cuanto a juego y futbolistas, pero no supo plasmarlo sobre el terreno de juego. Ambos equipos dispusieron de muy pocas ocasiones para llevarse los tres puntos a casa, con un fútbol basado en el pelotazo, por lo que apenas tuvieron peso futbolístico los centrocampistas de ambos equipos.

Una genialidad en forma de falta directa de Julio Álvarez puso el marcador a favor de los visitantes, que lograron aprovechar la única oportunidad que tuvieron en todo el primer tiempo. Osasuna, que hizo uno de los peores partidos de la temporada, renunció a la presión intensa que le caracterizaba para estar expectante ante el juego de los vallecanos.

Les salió mal la jugada, ya que consiguieron que un equipo que tenía muchas dificultades para sacar la pelota jugada pudiera avanzar metros. Ofensivamente Osasuna tampoco logró preocupar a Etxeberría, más por la pasividad de los navarros que por el brillante juego defensivo del conjunto rayista, que cometió demasiados errores. En la segunda mitad del encuentro el Rayo trató de buscar el segundo gol introduciendo a Bolo, aunque con más corazón que calidad.

El triunfo no evitó el descenso

Finalmente el marcador no se movió y el Rayo se llevó los tres puntos a Vallecas. Pese al aburrimiento vivido durante el partido, fue una victoria histórica ya que fue la primera y única vez que el Rayo Vallecano ha ganado en Navarra en Primera División.

Este fue uno de los pocos logros positivos de aquella temporada, ya que finalmente el equipo descendió a Segunda División y comenzó su periplo alejado de la Liga de las estrellas. Este fin de semana el conjunto entrenado por Sandoval tendrá una nueva ocasión para lograr una victoria en un estadio del que pocos equipos salen victoriosos.

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