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Ruiz Caba paró un Rayo

Fuente: deportellano.com

Hoy daba la sensación que ambos equipos habían ascendido prematuramente y estábamos viendo un partido de segunda división. La grada imponente, algunos jugadores con pasado de oro en el campo, cámaras de televisión en directo y Teresa Rivero en el palco. Por si fuera poco la rueda de prensa posterior estaba repleta de informadores, con publicidad detrás de los entrenadores y todo. Esto antes solo lo veía en el Canal Plus.

El Rayo, con tres centrales

Pero una vez que el balón se pone en juego, la parafernalia exterior pasa a un segundo plano. Aún así el olor a una categoría superior se paseaba por cada rincón del estadio.

Al ver las alineaciones, cualquier mortal ha podido observar que el Rayo no quería tropezar una vez más con la misma piedra y decidió poner coraza a la segunda jugada. Solución: tres centrales. A veces un delantero espigado causa en algunos entrenadores más miedo que Maradona. Lo que no consiguió Kanouté lo ha hecho David Sanz. En el Puertollano sin novedad en el frente. Novillo en el lateral derecho y Amores en el banquillo. De los cuatro laterales derechos del equipo Gustavo a pasado a ocupar el cuarto lugar. David Sanz, creo que nadie lo dudaba, volvía al once. Si causaba respeto a Mel a cara descubierta, con careta de pingüino ha tenido que ser terrorífico. Si lo llega a saber pone un central más.

Pero ya desde el primer minuto se vio que el Rayo juega en esta liga por un error de cálculo. Cubillo y Yuma son centrocampistas mayúsculos, a Míchel da grima verlo en esta categoría, en tiempos apuntaba a internacional. Es curioso el mundo del fútbol. Albiol y Llorens se encargaron de desmentirnos rápidamente que el Rayo iba a ser conservador internándose una vez tras otra hasta casi la línea de cal. Y queda Diego Torres, más peligroso que Alfredo Landa en Torremolinos.

Pues con este arsenal el Rayo no ha conseguido ganar una sola vez al Puertollano, aunque lo cierto que hoy ha comprado todos los boletos para conseguir una victoria. Sin embargo el primero que avisó fue el Puertollano. Carlos Sanz, jugador que no desentonaría en un entrenamiento rayista, saca una falta envenenada que pega en el larguero. Los azules son así, o los matas bien muertos o reviven.

Diego Torres replicó con un cabezazo que pasó cerca del palo. El centro fue de Albiol. El propio Diego Torres hizo méritos para finalizar el partido anticipadamente debido a una durísima entrada a Esparza que el arbitro, que no quería que la fiesta se viniese abajo, castigo con benevolencia.

El Rayo adelantaba líneas y presionaba la salida del balón azul al máximo. El centro del campo local veía pasar el balón como un ser extraño y las llegadas al área en la primera mitad sencillamente no existieron. Albiol calentó a Ruiz Caba con un disparo lejano y tres minutos más tarde llegaba el empate a postes. Diego Torres cabeceó al larguero. Este debe ser de los que no se pierde una. Donde hay peligro está Diego Torres, como De La Cuadra Salcedo.

Llegando al intermedio Esparza reivindicó al Puertollano con un disparo lejano que se acercó al larguero.

El marcador no se movió

El inicio de la segunda mitad no cambiaba de tono el partido, pero lo cierto es que los vallecanos se estrellaban una y otra vez en la muralla central que imponían Bustillo y Richard, de profesión centrales inconmensurables. El Puertollano creo cierto peligro en un centro de Carlos Sanz que Conget remató con todo y se estrelló con un defensa que también iba con todo. Resultado: saque de esquina y rodillas magulladas. Un poco más tarde, Michel, que pasaba por allí, mostró su currículum en una buena jugada y lo emborronó finalizándola de forma horrible.

En el minuto sesenta De La Nieta movió pieza y retiró a Novillo y Dupi, ambos discretos en el día de hoy. En su lugar puso a Juanma, que mostró presencia y a Amores, hiperactivo, como con ganas de demostrar a De La Nieta que puede ser titular y a Pepe Mel que era un jugador de fútbol.

De nuevo Míchel puso el estómago a la altura de la garganta en los aficionados azules, pero el paradón de Ruiz Caba puso las cosas en su lugar.

En esos momentos pareció que el Puertollano, subía un poco el tono del partido, podía dar un susto grande a los vallecanos. Y lo dieron, buen pase de Juanma a Andrés Ramos, y dentro del área dio una lección magistral del recorte y la tranquilidad y otra no tan magistral de puntería mandando el balón a las nubes.

También salió Luismi y se fue Esparza. Tres delanteros contra el Rayo, para que luego digan. Bien es cierto que David Sanz retrasó su posición para reforzar con su físico la línea media, pero a su vez, en los ataques azules volvía a su posición original, la causa del insomnio de Pepe Mel. De todas formas el partido moría sin remedio y todos daban por bueno un tercer empate.

Todos menos Zazo, que en el tiempo añadido, minutos malditos para los azules, quiso poner la nota discordante con un remate de cabeza a la salida de una falta. Menos mal que Ruiz Caba es un señor y con una nueva demostración de que es un porterazo ponía un fin de fiesta justo para el criterio local y probablemente injusto para los visitantes. Cosa comprensible, mucha inversión, poco botín.

Y casi seis mil afortunados vivieron años después un Puerto-Rayo. Esperemos que el año que viene vivamos más, porque el Rayo disfrutará de la división de plata. Me juego un euro.

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