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Nervión dictará sentencia

Fuente: sevillafc.es

Habrá que esperar una semana para saber si definitivamente el Sevilla sigue caminando en la Copa. Parecía que iba a ser coser y cantar y de eso nada. A pesar de que los nervionenses comenzaron muy bien, lo cierto es que no supieron definir y en la segunda parte el Rayo se fue arriba e incluso Cobeño tuvo que salvar con una gran parada un peligroso remate de Diego Torres.

Oportunidades para los no habituales

Era el día para las reivindicaciones. Juande daba en Vallecas oportunidad a muchos de sus no habituales. Cobeño en el marco, era una de las novedades, al igual que Drago y Aitor en el centro de la zaga, Hinkel y Puerta en los laterales, Martí y Maresca en el doble pivote, Sales y Duda en los extremos y Kepa y Chevantón en punta. En definitiva, un once totalmente nuevo con respecto al del pasado sábado, de un equipo que visitaba la capital de España con ganas de sentenciar la eliminatoria ante un rival que en principio debía ser de menor entidad.

Lo era, porque la diferencia de categorías se plasmó desde el primer instante. El Sevilla había salido conectado al partido y golpeaba sin cesar a un Rayo que repelía las embestidas como buenamente podía, limitándose a esperar. En la primera media hora sólo jugó el Sevilla. Fue un auténtico monólogo en el que los andaluces pudieron marcar en varias ocasiones.

Chevantón tuvo la ocasión más clara, cuando en el minuto 13 sacó una falta desde más de 35 metros y sorprendió al ex nervionense Javi Muñoz, con tan mala suerte de que el cuero se estrelló en el larguero. Poco más tarde Duda, tras buena peinada de Kepa a pase largo de Drago, metía un balón con veneno en el área, que se paseaba por la portería local sin que apareciera nadie para rematar.

El encuentro estaba controlado y gustaban mucho las intervenciones de algunos futbolistas, como Maresca, muy participativo, los centrales, ambos bastante seguros, o Hinkel, quien sorprendió a propios y extraños cuando en el minuto 25 se inventó una genial contra que no acabó en gol por poco, si bien la jugada había sido anulada porque el asistente de Pérez Lasa pito un inexistente fuera de juego de Chevantón.

Con el paso de los minutos el Rayo se fue estirando y en el tramo final del primer periodo los madrileños empezaron a frecuentar con peligro las inmediaciones de Cobeño, liderados por la calidad de Michel. El choque se fue al descanso convertido en un auténtico corre calles en el que ambos conjuntos luchaban de poder a poder, aunque sin llegar de una forma clara al área.

El Rayo se creció en la segunda mitad

La segunda parte comenzaba como la primera, con empuje visitante y ocasión en el minuto 7 para Chevantón, que tras desmarcarse a las mil maravillas con gran pase interior, tiró a romper desde el vértice izquierdo del área, encontrándose con una magnífica intervención de Javi Muñoz. Sin embargo, el Rayo estaba dispuesto a dar guerra y no se encerraba atrás como antes. Ante esa tesitura Juande optó por mover el banco, sacando a dos hombres rápidos como Daniel y Alfaro, por Sales y Chevantón. El canterano se iba de ese modo a la media punta, mientras que el brasileño se quedaba en el lateral, para irse el alemán Hinkel al interior.

No servía la receta, porque el Rayo se crecía por momentos. Así las cosas, Juande apostó por ganar más peso en el centro del campo, sacando a Renato por Hinkel. El brasileño precisamente tenía en su cabeza el primero en el 28 tras un gran pase de Duda desde la izquierda. El partido estaba vivo, más abierto que nunca y daba la sensación de que podía pasar cualquier cosa. Ése dominio total de la primera media hora de juego se había esfumado definitivamente.

De hecho, para colmo, en los últimos quince minutos los locales embotellaban a los hispalenses, hasta el punto de que Cobeño tuvo que lucirse de lo lindo ante un magnífico testarazo de Diego Torres. El Sevilla seguía sin dar señales de vida y sólo Renato en el cuarenta, de nuevo de cabeza a pase de Duda, recordaba que en ataque existía. El Rayo continuaba empujando, pero los de Juande, quizás no muy lúcidos arriba, sí daban muy pocas opciones atrás. Finalmente no se movió el marcador y será dentro de una semana cuando se defina una eliminatoria con la que hay que tener mucho ojo, pues el Rayo eliminó en el anterior cruce al Espanyol ganándole en su propia casa. Lo dicho, mucho ojo.

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