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Yo también fui rayista (VI)

La historia de Onésimo en el Rayo se remonta a comienzos de los años noventa. «La verdad es que en el año 93 me hicieron una oferta, inicialmente creo que fue Camacho, luego vino Enrique Magdaleno y llegamos a un acuerdo», recordaba el ex-jugador rayista. Curiosamente y a pesar de ser el responsable de su llegada a Vallecas, Camacho no iba a llegar a dirigir al bravo jugador durante su estancia en la capital de España. «Camacho no se quedó, se fue al Espanyol y no coincidimos, pero fue él quien que me llevó allí y siempre le estaré agradecido».

Poco conocía Onésimo del club franjirrojo antes de su llegada desde su equipo de origen, el Real Valladolid. «Antes de llegar sabía que era un equipo recién ascendido y poco más. Yo llevaba algunos años jugando en primera con el Valladolid y había estado ya en el Barcelona». Sus regates en el club pucelano hicieron que las ofertas no faltaran en su mesa. «Había hecho una muy temporada muy buena con el Valladolid dos años antes, también habíamos ascendido de Segunda a Primera y la verdad es que tenía varias ofertas. Consulté con la familia y bueno, entre la cercanía a Valladolid y el interés del equipo pues acabé en Vallecas».

Entrenadores

En unos años en los que al Rayo coqueteaba de manera permanente tanto con el ascenso a Primera como con el descenso a Segunda, muchos fueron los entrenadores que pasaron por el banquillo de Vallecas y que compartieron experiencias con Onésimo. «Jugué muchísimo con casi todos, Zambrano, Felines y otros muchos. Siempre sacas lo mejor de cada uno, con Fernando Zambrano tengo muy buena relación, recuerdo a Paquito, a Marcos Alonso, muchos…».

Sin duda se trataba de los mejores años de la carrera deportiva del bravo jugador. «Fueron mis mejores años y con todos los entrenadores fui un jugador bastante importante que jugaba mucho y generalmente de inicio. Alguno me utilizaba como jugador de refresco por mis condiciones, pero por fortuna jugaba muchos partidos».

Múltiples destinos

Una oferta desde Sevilla iba a terminar con Onésimo en el equipo andaluz, pero el delantero nunca iba a olvidar sus años en Vallecas. «En Vallecas me trataron muy bien y me siguen tratando muy bien cuando voy. Fueron años deportivamente muy buenos para mi y yo también creo que la gente se enchufó conmigo, los recuerdos son buenos. Hice un buen año y tenía buenas ofertas, incluso la del Rayo para renovar, pero al final decidí irme a Sevilla y, bueno, eso fue lo que pasó».

El vallisoletano, siempre fiel a los colores de su ciudad natal, insiste en recordar su paso por Vallecas y el cariño de la gente. «Yo siempre he dicho que soy pucelano y blanquivioleta porque eso es de nacimiento y es un sentimiento, pero he estado en muchos equipos y, después del Barcelona por lo que significa, mi mejor época fue en el Rayo. Es un equipo que yo llevo dentro, fue mucho tiempo y a mi la gente de allí me dio mucho».

Las palabras de agradecimiento también llegan en esta ocasión hacia la directiva del equipo. «Es un equipo para mi sinceramente importante con unos recuerdos muy positivos e imborrables, sin olvidar a la familia Ruiz Mateos, en concreto Jose María, que siempre ha sido una persona bastante importante para mi».

Recuerdos del pasado

Ahora al frente del Real Valladolid B, Onésimo visita cuando puede el Teresa Rivero. «Tanto antes cuando no entrenaba como ahora por mi trabajo como técnico voy de vez en cuando a Vallecas, a Cota le veo bastante, Alcázar, con Calderón tengo una relación muy buena con mucho. Con otros la pierdes, pero cuando nos vemos todos recordamos nuestras historias».

Uno de los mejores momentos de su carrera en el Rayo fue sin duda la promoción ante el Mallorca. Algunos todavían recuerdan ese pase de Calderón y ese gol de Onésimo certificando la permanencia. Onésimo, también lo recuerda como uno de sus momentos cumbre. «Recuerdo cuando nos quedamos en Primera con la promoción ante el Mallorca, el año había sido duro y fue un momento muy agradable. También el año anterior hícimos muy buen fútbol y ascendimos a primera con tres o cuatro jornadas de antelación».

Pero no todo fueron momentos buenos, incluyendo el descenso a Segunda División. «Ese año que hice una muy buena temporada, pero todo se torció y bajamos en el partido de la muerte con el Compostela».

Pero sobre todo Onésimo tiene en su cabeza esa sensación de incertidumbre en la grada cuando el balón llegaba a sus pies. «Lo que más recuerdo es el trato, la sensación en Vallecas; cuando yo cogía la pelota siempre había un murmullo en el campo, como si fuera a pasar algo».

Descenso a los infiernos

Años después de su presencia en Vallecas el destino quiso que los rayistas conocieran lo que es el verdadero infierno de la Segunda B con dos descensos consecutivos. «Cuando lo cogió Julen creo que el Rayo tenía un buen equipo, pero en el fútbol muchas veces entras en dinámicas negativas. No se le dio tiempo y el equipo descendió».

Presente en el partido de ida ante el Irún, Onésimo espera que este año el Rayo consigua el objetivo, pero recuerda que es dentro de unos meses cuando se decide todo. «En Segunda B con un buen equipo no se consiguió el objetivo ante el Irún. Ahora parece que todo está encaminado pero al final se asciende en Julio. Seguro que van a estar ahí pero todo el trabajo de un año te lo juegas al final. El año pasado no se metieron en playoff por un partido en Las Palmas, así son las cosas».

Pero esta temporada el equipo parece más compacto y preparado para el ascenso. «Este año tiene más empaque y creo que lo va a conseguir pero luego te lo juegas en dos eliminatorias. Aún siendo mejor, como por ejemplo el Barça el otro día, en una eliminatoria final se puede perder con un equipo inferior».

El Onésimo entrenador

Una vez acabada su carrera como jugador, Onésimo tenía claro que seguir en el mundo el mundo del fútbol era su principal deseo. «Los años que estuve de director deportivo en el Palencia se dieron bien, ascendimos a Segunda B y luego nos mantuvimos, pero yo lo quiero es campo, estar cerca de los futbolistas».

De esta manera el año pasado llegó al segundo equipo de su ciudad, consiguiendo unos resultados bastante positivos. «El año pasado estuve en el filial y nos fue muy bien. Este año no está costando con un equipo muy joven y todo esto que suele pasar».

Son años de fogueo muy importantes a la hora de iniciar una carrera profesional en los banquillos. «Para mi estos años son muy importantes porque te dan las dos caras del fútbol, animas a la gente joven y les haces sentirse importantes. Este año hemos cambiado muchos futbolistas y todo lo bueno del año anterior lo estamos sufriendo este año, pero son experiencias enriquecedoras tanto para los chicos como para mi».

¿El objetivo?:, preparar a los chavales para su salto al primer equipo. «Este año tenemos jugadores en la primera plantilla que el año pasado estaban con nosotros, el objetivo es que el primer equipo se nutra y los jugadores que salen sean útiles».

La vida da muchas vueltas y Onésimo sonríe ante un posible e hipotético regreso a Vallecas en el futuro, esta vez como entrenador. «Soy un profesional y estoy en el mercado. Ya hubo rumores de un posible interés. Haber sido futbolista siempre deja una puerta abierta. Ahora mismo hay un muy buen entrenador que lo está haciendo muy bien, pero en un futuro evidentemente no podría decir que no a un sitio donde además yo noto que la gente me quiere».

Otra de sus facetas una vez retirado de los terrenos de juego viene siendo la de colaborador habitual con algunos medios de comunicación. «He trabajado bastante en los medios, todo lo que esté ligado con el fútbol es algo que me gusta. Siempre me ha gustado hablar, escuchar y comunicar, así que he colaborado con varios medios de Valladolid, La Sexta, El Rondo, etc. Es otra manera de ver fútbol para los que nos gusta».

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