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Los errores no costaron puntos

Redacción Rayo Herald

Pocos errores los cometidos por el Rayo Vallecano en Talavera en un partido bastante completo de los de Pepe Mel. Dando muestras de un juego colectivo bastante sólido, la defensa se mostró contundente, el centro del campo tuvo la claridad suficiente para controlar el encuentro y organizar peligrosas contras, mientras que los extremos y Diego Torres demostraron su velocidad y habilidad durante la mayor parte del encuentro.

Sólo dos errores particulares pudieron cambiar el signo de un partido, errores que por fortuna para los rayistas y en concreto para sus protagonistas no tuvieron consecuencias en el resultado final.

La expulsión de Yuma

Cuatro minutos de prolongación y Yuma se tira de los pelos en el tunel de vestuarios mientras alienta a sus compañeros para que no se les escape la trabajada victoria. El joven y bravo centrocampista, consciente de su error en la jugada de la expulsión, vivía esos últimos instantes con una especial intensidad, deseando que su ausencia en el terreno de juego no tuviera consecuencias en el marcador final.

Lejos de olvidarse de la jugada, Pepe Mel se mostraba muy enfadado con Yuma en la rueda de prensa posterior al encuentro. Si bien el Rayo se agrupó muy bien tras su expulsión y defendió muy bien el resultado, el entrenador se mostraba bastante contrariado con el jugador. «Por suerte para él no ha tenido consecuencias porque le va a caer una buena. No sé si va a tener dos nóminas para pagar y ya se lo he advertido desde el verano. Es un jugador muy caliente, excesivamente caliente y yo creo que eso el Talavera lo sabía. En la primera jugada le han dado un codazo en la cara y ya ha estado todo el partido buscando al del codazo. Se lo he advertido y tendrá sus consecuencias».

Yuma, posiblemente uno de los jugadores más en forma del equipo y que gracias a su excelente rendimiento en el centro del campo se ha hecho con un puesto de titular indiscutible, dejó en esta ocasión a los rayistas con un hombre menos en el campo. «Sus compañeros han tenido que redoblar el esfuerzo porque él no estaba, yo he tenido que redoblar la voz porque él no estaba, así que él redoblará la multa».

La carrera de Alberto

Que el balón se te escape de las manos de manera incomprensible muchas veces es más cuestión de una mala cabeza que de unas malas manos. Si de pequeño te haces portero asumes que los goles los meten los delanteros y son ellos los que hacen el avioncito, ponen los dedos en el dorsal diciendo «que bueno soy» y se van a celebrarlo (muy bien hecho por cierto) con los aficionados de tu equipo.

Por el contrario, tú te quedas solo, debajo de la triste portería y levantando como mucho los brazos en señal de victoria. Quizás algún defensa se acuerde de ti y acuda a celebrarlo contigo, pero no siempre. Así de triste es, pero es que eres portero, tu misión es parar balones y a tus compañeros los abrazas al final del partido y no a setenta metros de tu portería.

Detalles como este pasan desapercibidos hasta el momento en que tienes que volver todo el campo corriendo hacia tu portería, el rival cuelga el saque de centro a tu área y todavía no estás bien situado, te encuentras cansado de la carrera y no te coordinas bien con tu propia defensa. El balón se te escapa de las manos y la ventaja en el marcador, nada fácil de conseguir por otro lado, se esfuma en un corto y embarazoso instante. Entonces te pones algo nervioso, no estás seguro el resto del partido y la gente se cuestiona si Javi Muñoz lo haría mejor.

También es cierto lo mencionado por Mel en rueda de prensa, calificando la jugada como un «error individual que no tiene importancia. Si no hubiese errores tampoco habría goles» y tampoco nadie puede asegurar que Alberto habría sido capaz de atajar ese balón de no haber ido a celebrar el gol con su compañeros…complicado terreno de las hipótesis pero, por si acaso, el portero rayista no pasó del centro del campo tras el segundo gol de Collantes.

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